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He leído cierta reseña con respecto a la nueva película del hijo de García Márquez, Rodrigo García. Yo debo decir que la vi sin conocer que se trataba de su hijo y esperando muy poco de “Almas pasajeras” (título traducido que delata toda la película de un modo poco elegante, como se acostumbra en la traducción de títulos de películas). En cierta reseña se acusa a la película de ser un churro; no del todo sin fundamento pero uno no puede guiarse siempre por las apariencias. Y lo cierto es que la película, sin ser una gloria, coloca muy bien sus armas para generar el efecto, el giro. Está logrado aunque sea cine comercial.
Sino la han visto, vayan, véanla, y seguimos platicando si quieren…
Ya que la vieron, se habrán dado cuenta que la trama va de una psicóloga muy recatada, con pocos amigos (y tan guapa como Anne Hathaway…) que se da a la tarea “por sí sola” de tratar a un grupo de “presuntos” pasajeros de un avión que se cayó. Van apareciendo las figuras de los pasajeros y también, y muy significativa, la figura del piloto. Si, ella también era una pasajera. Están todos muertos. Son fantasmas. (Está bien, si lo pongo así puede sonar a churro, pero no es el caso). Lo que pasa es que la película, al andar en terreno turbulento dado que no es tan fácil para todas las audiencias entender y reconocer los guiños del director (o el escritor) que lo lleven a adivinar que la protagonista está muerta, necesita de una secuencia de aclaraciones (común en todos los churros). Pero nótese que en esto nada tiene que ver el guión, puesto que en la película se muestran flashbacks (manota del director y peor aún quizás dela productora) que dejan clarísimo, por si no habíamos entendido, que todos los personajes de la película pertenecen al otro mundo (el de los muertos).
Nada más por no dejar acá pongo unos guiños: los personajes desaparecen de pronto; a todos los personajes los persigue alguien; obvio, la escena del hombre arrollado por el tren que queda ileso; la casa de la hermana de la protagonista está vacía; la epifanía del tipo loco que no recuerda su nombre cuando ve al piloto, entonces se da cuenta de su condición de muerto y para los ojos de la protagonista, los nuestros, desaparece.

De un modo alegre, esta película me hizo tener ganas de morir. De ver a la gente que uno pierde, de todas esas cosas, de saber quién va a venir a recogerte si estás vagando por este mundo sin darte cuenta de nada. Esas cosas pasan pero si ustedes no han visto o sentido un fantasma, no me hagan caso hasta que lo hayan hecho por que no importa cuanto diga yo, jamás van a creerme. Parece que uno ni se da cuenta de su estado fantasmal.

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1 Comment to Apología de Passengers de Rodrigo García

  1. Aunque el tema fantasmal ha sido tocado inumerables ocasiones en obras literarias a mi si me llama mucho la atención conocer la visión fílmica de este hombre, hijo del legendario Gabo.

    Será morbo, curiosidad o una mezcla de ambas lo que me antoja a ver esta cinta?

    Habrá que ver, por lo pronto ya me apeteció mucho ver Passenger gracias a tu nota.

    saludos Fernando!

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