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Nocturno (o El lado oscuro del tiempo)

 Por: Franz De Paula



 

Un sonido me despierta.

El reloj marca las 3:15 a.m. On The Run suena de fondo en mi dormitorio —debo haber dejado el Dark Side of the Moon en loop.

 

Me estiro y me doy cuenta que estoy soñando. No soy Franz. Franz es el humano dormido junto a mí. Soy Botón, su gato. Aunque debería decir su dueño. Yo soy el guardián real de esta casa. Dadas las circunstancias, no puedo quejarme por despertar en un sueño donde soy un hermoso, enorme gato negro.

 

Brinco al piso, y cuando oigo el segundo graznido —eso era—, ya veo desde el pasillo una sombra en la cocina. Un descomunal cuervo posado en la cornisa de la ventana, eso es. Siento mis pupilas dilatarse en un nivel colosal y en un instante me disparo hacia él. El cuervo aletea, asustado. Su movimiento errático me hace perder el equilibrio y caigo por la ventana hacia el cubo interno del edificio.

 

Caigo, pero no me hago daño, naturalmente. Algo, sin embargo, se siente distinto. Toco el suelo con toda gracia y trepo de regreso los tres pisos por los bordes y las orillas que me voy encontrando. Al subir a la altura de mi habitación, a unos metros aún de mi ventana, alcanzo a escuchar Breathe al fondo y, con todo asombro contemplo, desde fuera, a Franz y a Botón dormidos, con el reloj que apenas marca las 3:10 a.m.

 

Percibo en la penumbra a alguien que se mueve un par de pisos arriba. Es el cuervo volando sobre la azotea. Lo reconozco de inmediato. Él es el responsable de todo. Y yo no quiero convertirme en el otro Botón. En un parpadeo, mi impulso me hace saltar como un rayo la distancia que me separa de él y comienzo a perseguirlo por toda la azotea. Lo pierdo de vista por un momento, pero después lo atrapo y lo someto sin intención de herirlo. “Sólo quiero que hagas tu parte” le digo. “Despierta a Botón 1, luego puedes irte.”

 

El cuervo grazna parado en la cornisa de la ventana y, desde un ángulo conveniente, observo desde fuera a Botón 1 despertarse. La cadena de eventos se detona. On The Run termina, Botón 1 pierde el equilibrio y mientras cae, el cuervo saca partido de la ocasión: entra por la ventana de la cocina y de un aleteo, la cierra de un azotón por dentro, impidiéndome entrar. Los relojes de Time llegan hasta mis oídos, junto al sonido caótico de objetos chocando y rompiéndose en el interior. Pienso en Franz, desprotegido y sorprendido a la mitad del sueño, agredido por un extraño en su propia alcoba, y no dudo en arrojarme al cubo interno del edificio, no para huir, sino para regresar de nuevo, para reparar lo sucedido esta vez —lo que está sucediendo.

 

Caigo.

Toco el piso y reboto de regreso hacia arriba como un resorte, brincando por los bordes de nuevo, hasta cerciorarme, desde fuera de mi habitación, que On The Run comienza de nuevo y que Franz y Botón 1 duermen aún. Luego trepo a la azotea y me coloco como espectador que espera el momento oportuno. A media persecución, observo al cuervo esconderse de Botón 2 muy cerca de mí y aprovecho el breve momento para persuadirlo de dejarse atrapar: “realmente lo vas a ayudar, no te va a lastimar.” Espero hasta que Botón 2 y el cuervo se encuentran. Luego bajo con ligereza por la fachada opuesta y entro por el balcón a mi sala. Me acerco con pasos mudos hacia el pasillo, aguardo el momento en que Botón 1 se encamina a la cocina, entro al dormitorio y despierto a Franz. Luego corro de regreso a esconderme en la sala, desde donde puedo observar toda la escena, y espero.

 

Franz se levanta confundido y, ya al final del pasillo, mira atónito al cuervo entrar aleteando por la ventana de la cocina. Los relojes de Time enloquecen al fondo. El tiempo se estira. En un segundo empuña un sartén y una escoba y, dejando una estela de caos, logra sacar al intruso por la ventana. Desde donde estoy, veo cómo contempla al cuervo alejarse volando, hacia la luna. Yo —ya no como Botón 3, sino como el único Botón— me acerco satisfecho a Franz, balanceando mi cola y lo saludo. Él me sonríe de regreso, en medio de una lluvia en cámara lenta de plumas negras, con los primeros acordes enigmáticos de Time que hacen eco desde la habitación.

*

Ahora ya es de día. Estoy sentado en mi sala.

Oigo el Dark Side of the Moon y pienso en mi sueño de anoche. Pienso en lo mucho que extraño a Botón, mientras sostengo en mi palma una pluma negra.

 

* * * * * A mi mejor amigo.

Franz De Paula.

Diciembre 2013.

ElLadoOscuroDelTiempo

 

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