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Comentaba ayer con un amigo y colega músico lo difícil que resulta no evocar a tus compositores favoritos o a tus rolas más entrañables cuando haces una pieza propia.

Deshacerse de las influencias es algo así como el cascarón que debemos romper para sacar la yema. Las múltiples capas de cebolla que ocultan debajo una verdad.

Esta verdad no es únicamente musical, y es más que un grano de arena que contribuye a fortalecer una estética contemporánea. Esa verdad es un elemento que nos ayuda a descubrir más sobre nosotros mismos.

El concepto no sólo aplica en lo musical, se puede expandir a otros ámbitos de creación: literatura, pintura, escritura e incluso arte culinario.

Frecuentemente antes de crear, seguimos una receta o un algoritmo que esté ya más que probado y aceptado por una mayoría de personas. Prueba de esto es el Pop mediocre del que gozamos en la radio comercial. ¿Qué sucede también cuando no nos atrevemos a probar un nuevo platillo? Terminamos comiendo en McDonalds o en Sanborns.



Quisiera también extender el concepto al ámbito de la dinámica social. ¿Qué pasa con nuestros patrones de comportamiento? ¿Son realmente propios o siguen también algoritmos heredados de nuestros padres o amigos?

En un antro de moda debemos escuchar sólo música electrónica, o la música “indie” que un determinado grupo dice que vale la pena. Debemos vestir de tal o cual forma, muchas veces somos tan “originales” que terminamos siendo parecidos a otros. (Pregunten a cualquier hipster en la Condesa un viernes por la noche o jueves en Cholula para quienes vivimos en tierras poblanas)

Yo no planteo tampoco salir vestido con chistera y frac a la usanza porfiriana pero de las distintas prendas o accesorios que utilizamos en nuestro atuendo podemos agregar un toque personal aunque sea pequeño pero que nos recuerde que a fin de cuentas  somos individuos.

Ese esquema de individualidad va también en  la forma en como nos desenvolvemos al hablar. No es necesario abusar de ciertas frases en el lenguaje solo porque muchos lo hacen “O sea wey”, sobre todo teniendo un idioma tan rico en expresiones y sinónimos.

No me tiene que gustar la canción de la semana en iTunes, ni beber Chai solo porque está de moda. Baja la rola gratis y toma tu té pero decide bajo tu criterio si te gusta o no. A veces implica un cierto esfuerzo pero vale la pena.

El descubrir cosas nuevas nos ayuda a pelar mejor la cebolla y aunque sea ínfimo vamos encontrando cada vez más nuestra esencia como personas.

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