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Tenía 38 años, había publicado en ese entonces sólo un par de libros de poesía, El hombre es mí jardín y Monólogos, había sobrevivido con trabajos como músico (herencia del padre) y profesor; pero con estudios en literatura y cine, en su natal República Checa, tenía bien fijado su futuro en el arte. Fue expulsado en dos ocasiones del Partido Comunista, y ahí encontramos, probablemente, el punto de partida de su primera novela, La Broma. Publicada en 1967, en Francia, agotó velozmente la primera edición y pronto estaba traducido a más de vente idiomas. Pero no todo fue fiesta después de que el mundo conoció el gran relato de Milan Kundera.

Un año después de la publicación, la invasión soviética en la República Checa veta los trabajos de Milan Kundera, y es visto como un auténtico mal para ladoctrina roja, sin empleo y con la prohibición, Kundera se exilia en Francia.

 

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La causa del veto no puede ser otra, más que el tremendo texto que le había dado el autor checo al mundo. La Broma, un libro que recibió el mote de “Biblia de la contrarrevolución”. Más que darnos a conocer al gigante en el que se convertiría Kundera en el universo de las letras, mostró una cara malvada, controladora y estúpidamente enajenada del comunismo.

Pero el escritor defiende su postura, al decir que no se trata de una novela anti-comunista, sino que es acerca de amor. Y es muy respetable lo que alega el checo. El libro es un estudio depurado de la identidad humana invadida por sentimientos contrastantes. Amor, odio, lujuria, rencor, envidia, terror…

Ludvik es un joven estudiante, miembro del partido. Enamorado en su confusa adolescencia de Marketa. Pero mientras ella mantiene como su prioridad la ideología que defiende, Ludvik la ha consagrado por encima de todas las posturas políticas o económicas. Cuando Marketa va a un campamento con los correligionarios y rechaza la invitación de Ludvik, éste tiene un arranque de ira.

“¡El optimismo es el opio del pueblo! El espíritu santo hiede a idiotez ¡Viva Trotsky!” Son las palabras que Ludvik le envia en una postal para desquitar su ‘ardor’. Para él es una broma, pero para un agremiado comunista es un insulto. Y uno muy grande. Nada se escapa del sistema de delación que se instala en los regímenes más severos y cerrados.

Ante tremenda falta de respeto al corazón rojo rojo, Ludvik es tildado de traidor, aislado con los subversivos y desertores. Años de su juventud se irán por la borda en una especie de cárcel para anti-comunistas. Es aquí donde Ludvik conoce el odio, el hambre de venganza, pero también, irónicamente, el amor, por Lucie, una joven de la que queda prendado desde el mismo momento que la conoce.

Pero la cuenta no está saldada. En el momento que Ludvik regresa a tratar de recuperar el tiempo perdido, el rencor sigue latente. Por lo que se enredará con Helena, esposa de Zemanek, quien le expulsó del partido. La satisfacción de la revancha no parece llegar, porque también su desquite es una gran broma, en aquella tarde de carnaval.

La novela se completa con la inspiración musical del autor, con la apertura y cierre de lo que Kundera creó. No es más que una historia de amor diría el autor, pero Sartre le encontró el lado existencial, Hegel el político y Louis Aragon la trascendencia (“Es una de las mayores novelas de nuestro siglo).

Ésta es una pieza para la historia, no sólo de las letras, sino del mundo.

 

La Broma
Milan Kundera
Tusquet editores
ISBN: 978-84-8383-403-9





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