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Mikey, entrevistador DJ: ¿Cómo se compara la nueva grabación con su viejo material clásico?
Billy Mack: Vamos, Mikey, sabes tan bien como yo que el disco es una mierda.
[risas]
Billy Mack:
Pero ¿no sería genial qué el número uno esta Navidad no fuera un adolescente petulante, sino un viejo ex-adicto a la heroína en busca de un regreso a cualquier precio? Todos los popsters jóvenes, estarán el día de Navidad … estarán tendidos desnudos con un pájaro lindo balanceándose en sus pelotas, y yo voy a estar atascado en algún sórdido piso con mi manager, Joe, el hombre más feo del maldito miserable mundo, porque nuestra puta apuesta no dio resultado. Así que si creen en Papá Noel, niños, como su tío Billy lo hace, compren mi terrible disco. Y sobre todo disfruten de la increíble estupidez del momento en que tratamos de sacar una sílaba adicional en la cuarta línea.
Mikey, entrevistador DJ: Creo que te refieres a “Si realmente amas a la Navidad … ‘
Billy Mack: ‘Ven y deja que nieve …?’ ¡Ouch!
Mikey, entrevistador DJ: Entonces, uh, aquí está una vez más, el caballo negro para el Número Uno de la Navidad de este año Christmas Is All Around. Gracias, Billy.

Tal vez Jon y Tracy Morter vieron demasiadas veces la película Love Actually (2003), pero realmente reflejaron el hartazgo general por las canciones de bandas pre-fabricadas del reality show más exitoso de Inglaterra; con su camapaña Rage Against The X Factor buscaron combatir basura tipo La Academia o American Idol que en 2007 y 2008 colocó dos de sus actos de karaoke en el puesto número uno de la tradicional lista navideña.



Desde el año pasado la pareja intentó hacer guerrilla virtual, pero su selección del 2008 fue una canción de Rick Astley… el hecho de que algunos ignoren su nombre no sólo indica que no crecieron en los 80s, también demuestra la intrascendencia del cantante británico y evidencia la razón por la que esa campaña fracasó. Pero no sucedió lo mismo cuando el 13 de diciembre de 2009 apareció un nuevo grupo de protesta en Facebook con el lema “Rage Against the Machine para el número 1″ (luego llegó a Twitter y a todos los medios de comunicación).


Para la campaña anti-Factor X de este año los Morter seleccionaron Killing In The Name, canción emblema de RATM que compitió con el ganador del reality de este año, Joe McElderry y su balada The Climb. Los 16 “fuck” y la letra sobre racismo lograron vender 500.000 descargas de un sencillo que fue lanzado en 1992, convirtiéndose así en el número 1 de ventas de esta navidad en el Reino Unido. McElderry se quedó cerca con 450.000.


La cuestión no sólo demuestra una vez más que Internet devuelve el control a los usuarios y consumidores (aunque Simon Cowell y otros personajes opinen lo contrario), pero en este caso (más allá de la idea de que la revolución por medio de clicks es posible) también le devuelve su importancia a una competencia que se ha realizado desde 1952. A la distancia parece insignificante, pero la guerra que inició New Musical Express hace 58 años tenía un sentido vital más allá de la cantidad de discos vendidos por un rostro amigable, si, era una cuestión de popularidad, pero por encima de todas las cosas era sobre la importancia de la música.


En esa lista navideña figuraron cuatro canciones de los Beatles, una de Elvis Presley, Bohemian Rhapsody de Queen y Another Brick In The Wall (Part 2) de Pink Floyd, vamos, hasta Do They Know Is Christmas? de Band Aid tenía un objetivo en medio del fenómeno del súper grupo británico, pero en los últimos años esa competencia ha sido ganada por artistas pop de plástico de corta e intrascendente duración, un reflejo de una época que esperemos haya llegado a su fin con esa “maravillosa dosis de anarquía”, como dijo el sabio guitarrista Tom Morello.





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