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“Es una verdad universalmente conocida, que un sólo hombre que poseé buena fortuna, debe querer una esposa”. Y empieza Pride and Prejudice de Jane Austen, una de las novelas más conocidas de la lengua inglesa.

“Es una verdad universalmente conocida, que un zombie que poseé cerebros, debe querer más cerebros”. Y empieza Pride and Prejudice and Zombies, novela de Seth Grahame-Smith que no sólo crea un nuevo estilo dentro de la zombieficación, también representa la nueva literatura del mashup.

Podemos ser terribles, pero por ninguna —ninguna— razón lastimaríamos intencionalmente un libro, sin embargo después de hacerlo descubrimos que el primer corte es el más difícil, una vez que cruzamos ese límite impuesto por el respeto a la cultura, el resto de la carnicería es fácil. Definitivamente aprendes algo cortando en pedazos los vástagos de otros.

El método de despedazar obras fue descubierto por Brion Gysin cuando cortó diversas líneas de un periódico mientras enmarcaba una de sus pinturas, le mostró el cut-up resultante a su amigo y residente del Beat Hotel, William Burroughs, quien inmediatamente lo vio como un nuevo estilo para escribir. Burroughs comenzó a recortar sus propios textos de artículos, revistas y periódicos e incluso de libros de Shakespeare y la Biblia, colocó cada papel en secciones, los reacomodó hasta que tuvieron sentido y entonces los reescribió dándoles nuevos significados. Burroughs vio éste método como una forma de delinear un trabajo original, una manera de darle nueva vida a material viejo e incluso una forma de encontrar significados ocultos en artículos políticos y sociales.

En pocas palabras, hace más de 50 años los cut-ups recortaban la cultura, la remezclaban y la transformaban en algo más, justo lo que hacen en la actualidad los mashups con la música, el cine y la literatura. Tal vez las herramientas sean diferentes y probablemente existen muchas diferencias con estos artistas que físicamente reacomodan sus influencias para crear nuevas formas de arte, pero la esencia es la misma, se trata de apropiarse de algo para crear un lenguaje propio.

Inmediatamente algunos asumen que la estética del mashup es un robo, que copiar no es precisamente una forma de homenaje, pero si seguimos las leyes de la creación de la cultura mostradas en el documental RiP! A Remix Manifesto, la novela de Seth Grahame-Smith es una muestra de apropiación de la cultura que ya es parte del dominio público, la que ya es libre de copyright y que por lo tanto puede convertirse sin problemas legales en literatura mashup — un estilo que cita, hurta, mezcla y altera fragmentos de literatura pre-existente para generar algo más. Algunos dicen que es el futuro, otros dicen que es una forma de plagio glorificada.



La nueva forma en que las palabras saltan a páginas es una mezcla de aforismos y reflexiones con fragmentos y pasajes creados por otros escritores para concebir un género literario que, como buena cultura del remix, se basa en el pasado pero refleja la realidad contemporánea (o en el caso de los zombies, la obsesión contemporánea). Los mashups literarios tienen múltiples opciones que pueden reconstruir cualquier pieza del dominio público para convertirla en un nuevo fenómeno cultural ( Pride and Prejudice and Zombies ya es un éxito en amazon.com).

Muchos ya aceptamos el remix en el cine y la música como formas aceptables y loables de arte, por eso no hay ninguna razón para no aceptar que muchos escritores mezclen, encajen, empujen y jalen contenidos para crear novelas remezcladas, tal vez algunos no tomarán en serio esas historias, pero algunas de ellas suenan sumamente divertidas, sobre todo las que colocan en un contexto estrambótico a cualquier personaje histórico o individuo que la cultura preestablecida exige debemos respetar, como en la nueva novela de .Seth Grahame-Smith, Abraham Lincoln: Vampire Hunter.

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