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Escuchar es una cualidad cada vez más difícil de encontrar. Se trata de una ecuación que implica disposición, interés y tiempo, condiciones humanas que hoy en día muy pocas personas están dispuestas a dar de forma desinteresada. Resulta paradójico que en un tiempo dominado por la buena y mala información, sean tan pocas las personas dispuestas a escuchar con pausa y atención, antes de sucumbir a la tentación de emitir un juicio de valor. Opinar es fácil, escuchar no lo es tanto.

Susana San juan es una de esas bandas que reivindica el placer de escuchar con atención. No es una exageración decir que en cada una de las canciones de su más reciente material «Afónico» (2018) hay una historia que vale la pena compartir. Si se permite la analogía, las canciones del grupo son páginas de un libro que invita al sacrilegio de subrayar párrafos para el siguiente lector:

«No entiendo bien cómo es el triunfo ni cómo es la felicidad (…) pero habrá de vivir sin miedo, porque algún día habrá que dejar este mundo y sus alegrías».

Canciones que hablan sobre exilios voluntarios en  «Plegaria desde el subsuelo», sobre  rnostalgias destructivas en «Harapos y bastardías de estar solo siempre por vos» y sobre ilusiones y grandes esperanzas en «Monstruo gruñón».

Musicalmente, la arriesgada propuesta de Susana San Juan se construye sobre bases de rock, pero en las que también es posible distinguir compaces de bossa nova y jazz en piezas como «Mi persona favorita» y hasta ciertos rastros de rock progresivo, en la delirante «Complices».



Mención aparte merece «La flor en la cima», pieza que celebra el triunfo de la vida y la belleza incluso en condiciones tan adversas como las que muestran a diario los noticieros.

«Si tiene esperanza, el corazón no se puede apagar» repite con empeño una de las canciones más emotivas de Susana San Juan.  He aquí un estupendo colofón para definir la música de una banda que hace música con la esperanza de encontrar oídos capaces de apreciar y entender su mensaje. Pese a las terribles condiciones que implican hacer música inteligente hoy en día, Susana San Juan continua sonando con el corazón encendido y la ilusión intacta.

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