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Israel Islas, Chimalpopoca

Por Fernando García (@unfernando)

Un soldado en cada hijo (A Soldier in Every Son, The Royal Shakespeare Company) escrita por Luis Mario Moncada y dirigida por Roxana Silbert cuenta la guerra de 30 años que precede a la creación del imperio mexica usando, por decirlo de algún modo, el código Shakespeare. Como mexicano y lector de Shakespeare ha sido fascinante ver un episodio de la historia precolonial de México, desde siempre contada bajo la melancólica visión de los vencidos, a través de una perspectiva que juega con cómo entendemos el poder y las relaciones humanas: esa es la perspectiva de Shakespeare que Moncada acerca a la historia del México precolonial.

 

Se trata de una obra que nos provee de una imagen coherente del pasado a partir de personajes shakespearianos. Esa coherencia no es un mero intento de representar eventos con «precisión» histórica sino una manera de acercarnos a un episodio lejano de nuestra historia a través de una cosmovisión que aceptamos con más facilidad como la del teatro isabelino. Entonces surgen preguntas incómodas que contradicen nuestros heredados nacionalismos: ¿Quién está más cerca? ¿La historia detrás de las ruinas o Shakespeare? Lo grato es saber que en la mezcla podemos tener ambas.

Mariana Giménez, Mayahuel

Para el siguiente año se espera una producción nacional de la obra montada por la Compañía Nacional de Teatro, esta vez en español, lo que parece muy necesario. De cualquier forma el público que pudo ver la obra, ya fuera en la Ciudad de México o en el marco del Cervantino, disfrutó de una obra que a veces pretendía explicar un pasado pero que también estaba apuntando al presente como lo sugiere el propio título de la puesta en escena. En algunos momentos los personajes refieren situaciones que bien podrían caber en el México contemporáneo. Además hay espacio para convenciones shakespearianas como el humor, y escenas llenas de poder dramático como las de la muerte o la profecía.

Por lo pronto habrá que ser paciente para que la obra se presente en español. Ojalá que conserve esa calidad que le vimos en el Cervantino, ante un público en su mayoría joven que aplaudió de pie.

Posdata: leo en Reporte Índigo unas acusaciones contra la obra por parte de Althair Naholy, quien se dice robada por Moncada.

Naholy reclama ser la autora de una obra anterior de nombre El Rey Juan: Tezozomoc (un personaje que aparece en la obra de Moncada) y de haber encontrado similitudes entre la historia precolonial de México y «King John» de Shakespeare. Además de que A Soldier in Every Son es una puesta en escena que se nutre mucho del talento inglés, no me parece que sea una obra basada en un solo personaje como lo refiere el título de Naholy, ni que emane de una sola obra de Shakespeare.

La diferencia es muy clara: la de Naholy es una adaptación de King John mientras que la de Moncada es una obra original con estrategias shakespearianas. Ojalá que esta obra no sea víctima de la orden inquisitorial que acusa fácilmente de plagio siguiendo razonamientos maniqueos antes que verdaderos análisis.





2 Comments to Cervantino: A Soldier in Every Son, The Royal Shakespeare Company

  1. moncadatzin

    Gracias por el análisis de la obra. Respecto a la posdata, cabe decir que la sra. Naholy alude a una obra que en realidad es de mi propia autoría, pero en la confusión de términos (durante algún tiempo le cedí los derechos de explotación) ella supone que la obra le pertenece y que por esa razón cualquiera que use a alguno de los personajes aludidos la está plagiando. Nada más que aclarar.

  2. Fernando García

    Gracias por la aclaración Luis. Es verdaderamente confusa la argumentación que aparece en Reporte Índigo.

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