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Debe ser difícil tocar en un grupo que desde su formación, ha cargado con la expectativa de convertirse en la siguiente gran banda inglesa. Afortunadamente, los integrantes de Bombay Bycicle Club, -que apenas superan los veinte años de edad-, han logrado combatir el cliché arquetípico del «Rockstar» de manera inteligente.

Su vestimenta es conservadora, su hablar es pausado y su personalidad introvertida dista mucho de lo que uno esperaría de una de las bandas más publicitadas de Inglaterra. La British Broadcasting Corporation (que curiosamente comparte iniciales con la banda) no ha escatimado en comentarios positivos para ellos y gran parte de la prensa especializada ha emitido opiniones positivas de sus 3 producciones. Con tal respaldo mediático, cualquier músico desorientado se elevaría a las órbitas de la fama, pero para Jack SteadmanJamie MaCollSuren de Saram y Ed Nash el éxito internacional y la aclamación de la prensa no es algo que les afecte.

Bombay Bycicle Club inició el set de su primer show en México con su clásico «Sleep» . Luego vinieron «Your eyes» y «Bad Timing» de su más reciente producción «A Diferent Kind of Fix». La efusiva respuesta del público mexicano no se hizo esperar y de inmediato varias decena de fans corearon sus canciones.

A la fecha han tocado en lugares tan remotos como Brasil, Japón, Singapur y en festivales tan monstruosos como Glastonbury. De hecho, en unas semanas tocarán en el Festival Benicassim de España al lado de los enormes Stone Roses, sin embargo, a estos 4 ingleses, excluidos por decisión propia del cliché rockanrolero, aún les causa ilusión y una gran curiosidad tocar en foros pequeños como El Plaza Condesa.

BBC y quien escribe estas líneas compartimos la misma experiencia al entrar por primera vez a este recinto artificial de la colonia Condesa. Si para un nativo de la caótica Ciudad de México es algo extraño entrar a un recinto construido en el cascarón de un edificio de apartamentos, para un extranjero, la experiencia debe ser algo más que surrealista.

Dentro de este entorno, los integrantes de Bombay Bycicle Club interpretaron con gran energía temas como «Take the Right One» y «Lights Out, Words Gone».  Antes de ejecutar este  corte, el vocalista Jack Steadman recordó que el video de la canción fue filmado en México (específicamente en la ciudad de Mérida) por lo que dedicó el tema a los fans mexicanos y prometío regresar en Navidad para tomar unas merecidas vacaciones.

Aunque el sonido presenta ciertos rebotes, las renovadas instalaciones de El Plaza son diferentes a otros recintos, aquí las dimensiones se prestan para el baile y para moverse sin grandes dificultades. Los asistentes del Plaza Condesa también son diferentes A mi lado, dos hermosas chicas, excesivamente maquilladas para un concierto de rock, no dejan de accionar la cámara de su iPhone. Lo curioso es que el lente de su Smart Phone no apunta a los integrantes de la banda, sino a su rostro.

Rebasamos medio concierto y el ánimo de la banda no decae pese a la intervención de un desubicado que se cuela al escenario sólo para dejar en ridículo a la otrora seguridad «Lobo». Tras tocar temas como «Evening Morning» y «What you Want» un emocionado Jack Steadman agradece al público su respuesta, prometiendo regresar pronto . El público mexicano le responde con una sonora ovación y la estupidéz de otro «gracioso», que lanza un objeto parecido a un lápiz labial que rebota claramente en el cráneo del cantante.

Podría haber dejado de tocar y reclamar justificadamente, pero pese a su corta edad, Steadman reacciona muy bien. Sabe muy bien como manejar la situación y  tras una clara expresión de sorpresa, sigue tocando como si nada. La madurez del cantante contrasta con la ignorancia del «fabuloso y entregado público mexicano», que con este tipo de acciones demuestra que es incapáz de denunciar a los cobardes inadaptados, que encuentran su diversión arruinando la del prójimo.

Tras el incidente,  Bombay Bycicle Club continúa tocando cortes como  «Always like this» con un ánimo renovado. Vuelan más objetos sobre el escenario, pero afortunadamente ahora son prendas que lanzan algunas chicas adolescentes que miran el concierto sobre los hombros de sus novios y amigos. A mi alrededor,  la gente canta, baila y celebra los movimientos y el headbanging de Nash, Steadman y McColl al ejecutar sus instrumentos.

Tras una hora y 20 minutos de concierto las luces se apagan, la banda agradece al público y sale del escenario iniciando el ritual conocido como Encore. El receso me deja ver con detalle a la concurrencia a mi alrededor: jóvenes de entre 18 y 30 años, aparentemente de clase media alta y con una vestimenta en la que escasean las playeras de rock y abundan las camisas, las minifaldas y las blusas de tirantes características del micromundo de la Colonia condesa. No hay duda, el contexto de los conciertos ha cambiado.

Steadman y compañía regresan al escenario para tocar 2 temas más: «Shuffle» y «What If». La respuesta del público es  efusiva y entregada. McColl y Nash atacan el bajo y la guitarra con energía, mientras que Steadman se pasea sobre el escenario y sube a la tarima en la que se ubica la batería de Suren de Saram. La banda luce entusiasmada y termina su show a todo vapor.

Pese a los ligeros contratiempos, Bombay Bycicle Club ofreció un show memorable, entregado y que para bien o para mal (esperemos que para bien) dejará un precedente para la banda y para el propio  público mexicano, que tras la efervescencia del concierto, busca refugio en alguno de los muchos bares de la Condesa.





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