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Fue en 1979 cuando el rock se fusionó con el funk en un ghetto de Los Angeles, el sonido distintivo fue la influencia directa para grupos como Red Hot Chili Peppers y No Doubt, sin embargo Fishbone realmente nunca alcanzó el éxito que obtuvieron las bandas que los imitaron y en la actualidad sus integrantes simplemente viven “como famosos, no como ricos”.

En Everyday Sunshine los directores Lev Anderson y Chris Metzler intentan brindarle un reconocimiento al grupo, explorando la cultura y el contexto de “integración racial” en el que se desarrollaron y que colocó a Fishbone en la singularidad de no ser tocados en las estaciones de radio enfocadas en la música “para negros” y se encasillados en las disqueras como “música para negros”, pero cómo sus integrantes explican sólo se trataba de música que la industria no lograba estandarizar.

Probablemente las canciones de Fishbone no son para todos, pero debido a la cantidad de bandas que los citan como influencia, la realidad es que su música tiene carácter universal, aunque no sea fácil catalogarla debido a su combinación de ska, punk rock, funk, hard rock, soul y en algunos años la mezcla de metales con un theremin, además que en vivo también era una mezcla de caos, gritos de varios vocalistas, caras salvajes, peinados estrafalarios e interpretaciones en la espontaneidad del cuerpo desnudo.

Sin embargo, por más que se hable de que Fishbone no tiene el reconocimiento adecuado o al nivel de sus más famosos seguidores, como demuestra Everyday Sunshine sus principales problemas siempre fueron las diferencias artísticas, los conflictos personales e incluso la pérdida de uno de sus integrantes a manos de un culto religioso. Sus integrantes parecían ir en diferentes direcciones, no deseaban operar como un equipo, pero precisamente esas diferencias lograron que Fishbone fuera una de las bandas más interesantes de Los Angeles a principios de los 80.

A pesar de ser una banda de más de cinco integrantes en su mejor momento, el documental se basa en su mayoría en Norwood Fisher y Angelo Moore, los únicos “soldados de Fishbone” que mantuvieron al grupo vivo a pesar de sentirse en un matrimonio del que no se puede escapar precisamente por eso, porque están casados. Son ellos los que cuentan la mayoría de las anécdotas, nos llevan al barrio en el que crecieron, la escuela en la que se conocieron todos sus integrantes, los lugares donde ensayaron sus primeras canciones y nos explican ese contexto de supuesta integración entre blancos y negros en las escuelas, su percepción de la golpiza a Rodney King a manos de la policía local capturada en vídeo y que terminó en las revueltas de Los Angeles en 1992.

Las historias también surgen de los ex integrantes de Fishbone, pero también hay espacio para que sus madres expliquen lo que percibían al escuchar ese sonido inclasificable, complementándose con entrevistas a Ice-T, Flea de Red Hot Chili Peppers, Eugene Hütz de Gogol Bordello, Branford Marsalis, Tim Robbins, George Clinton, Gwen Stefani y Tony Canal de No Doubt

Como todo buen rockumental, no tienes que ser fanático de Fishbone para disfrutarlo, la carrera del grupo, su legado y las dificultades que enfrentaron a lo largo de los años tienen la calidad de la música, no hay forma de no sentirse atraído por la misteriosa sonrisa de Angelo Moore y la forma en que Norwood intenta mantener todo unido para no ver morir a Fishbone.

Everyday Sunshine: The Story of Fishbone es parte de la programación del Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, ya se ha presentado en varias sedes, pero todavía les queda la oportunidad de ver la película el 3 de octubre a las 11:00 horas en la Jaima Ciudad Universitaria, sin costo alguno y en función al aire libre.





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