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Resonancia Magazine fue uno de los pocos medios mexicanos en cubrir las actividades de Queer Lisboa 2017, el único festival internacional de cine de Portugal dedicado exclusivamente a la proyección de películas con temáticas LGBT y películas que abordan temas relacionados a la diversidad de género.

Dentro de la programación de Queer Lisboa 2017, la competencia de largometraje se presentó la película Pieles (España, 2017) de Eduardo Casanova. Una historia de fabula con personajes ensimismados por sus diferencias físicas: una mujer que tiene un ano por boca, un chico que no reconoce sus piernas porque se siente una sirena, dos amantes deformados de sus rostros, una mujer con enanismo que quiere tener un bebé y una prostituta ciega que nunca ha tocado a ninguna persona.

La combinación que utiliza de los colores (violeta y rosa) con su variedad de personajes, hace que el contraste tenga un efecto mayor, según la psicología del color, el morado es un color que usa la psiquiatría para calmar a los pacientes y transformar las obsesiones y los miedos, es el color que tranquiliza la mente y el rosa simboliza el toque infantil, el sentimiento tierno que no lastima ni daña. Casanova no escogió estos colores al azar, son el complemento perfecto para acompañar a estos seres desamparados en busca de un lugar en el mundo a pesar de las limitaciones impuestas por su aspecto en una sociedad unificadora.

 

 

Con tan solo 25 años Eduardo Casanova muestra una sensibilidad audiovisual centrada en el diseño de vestuario y escenografía, explora un universo estético particular con grandes semejanzas al detalle que Wes Anderson imprime en sus filmes o el desarrollo de personajes como Pedro Almodóvar y sus intensas relaciones personales. Todo ello para combinarse y de una forma provocativa trastornar al espectador para centrar su atención en la falta de comunicación que existe entre las personas. Primera película de Eduardo Casanova que ya se encuentra también en Netflix

 

Otra de las proyecciones fue Occidental (Francia, 2017) de Neil Beloufa, una extraña película con una atmósfera detectivesca y llena de tensión. Dos hombres italianos llegan al Hotel Occidental de tres estrellas aunque ha perdido una (quizá occidente lleva años perdiendo estrellas), su actitud y comportamiento acarrea sospechas entre los empleados y dueña del lugar. De fondo, en las calles de París hay una manifestación (quizá por la libertad de los derechos humanos, esa que tanto pregonan los primer mundistas pero nunca cumplen en la cotidianeidad) se escuchan los gritos, el fuego y la muchedumbre caminando.

El gran acierto de esta película, la cual está en la categoría Competición Queer Art, es su tono noir, lleno de sombras, miradas sospechosas, acentos desconocidos, deseos incumplidos, en fin una oleada de sensaciones que intentan salir, y lo logran de una manera caótica y extremista.

Con el uso de diálogos, la narrativa del filme empieza a recorrer los prejuicios humanos que se basan en la nacionalidad, raza, preferencia sexual y política de los personajes, Diana, la gerente del hotel no aguanta a los nuevos huéspedes y llama a la policía porque piensa que dañarán su hotel. ¿Qué hace a una persona peligrosa? ¿Su manera de vestir, el lugar de dónde viene, su actitud? Preguntas quisquillosas y riesgosas porque las respuestas medirán el grado de intolerancia que hay en tu mente.

Beloufa sin llegar a la experimentación total, recurre a los escenarios cerrados, los matices obscuros, los diálogos puntillosos, el humor suspicaz y la utilización de personajes bien definidos para señalar sin ningún reparo las confusiones entre las relaciones humanas, llegando al climax hilarante con un desenlace en ebullición.





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