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En la última campanada del 2009 definiste la vida que querías para el 2010, seguro ya estás corriendo o volviste a darle vida a la bicicleta que habías convertido en perchero high-tech y eso suena bien (volveremos a hablar en febrero para ver como vas con ese perchero), pero estoy segura que olvidaste agregar el único propósito que impacta a corto plazo, que te quita la estupidez humana y tal vez te garantice saber que se siente llegar al año 2055. Estoy segura, no agregaste a la lista disminuir 10% tu huella de carbono.


Hace algunos años los gobiernos se burlaban, decían que era un mito o acusaban de ecoterrorismo a cualquier persona que hablará de calentamiento global, sin embargo cuando se estrenó en septiembre del año pasado The Age Of Stupid se extendieron las alfombras verdes con un único propósito: lograr que la película fuera vista por tantas personas como fuera posible para lograr un impacto global, no sólo local.

Desde el inicio de la producción, la directora Franny Armstong miró hacia la audiencia, de ahí salieron parte de los fondos para realizar The Age Of Stupid y, con la creación de IndieScreenings.net, no sólo logró la película que quería hacer, también la que quería mostrar especialmente al público más joven. Como muchos otros liberó el filme en la red, lo brindó de forma gratuita para obtener el mayor impacto en el momento preciso.


Con el fin de avanzar en el debate y las acciones sobre el calentamiento global que se pondrían sobre la mesa en la United Nations Climate Conference en Copenhague, The Age Of Stupid se movilizó rápidamente junto con la campaña 10:10, que solicitaba a las personas y organizaciones inscribirse en la reducción de sus emisiones de carbono en un 10% durante 2010.


Los ojos estaban puestos en Hopenhagen (según decía la campaña de las Naciones Unidas), pero a pesar de todos los movimientos, las dos semanas de las negociaciones mostraron dos cosas: por un lado cientos de miles de personas alrededor del mundo dispuestas a realizar manifestaciones en apoyo de un acuerdo internacional sobre el clima y en el otro, parece que no era posible un acuerdo, porque fue muy poco el progreso alcanzado para proporcionar un cambio. Eso significa que los jefes de Estado, que llegan y empiezan a hablar tan pronto como inicia la mañana, se quedaron en la demagogia y las intenciones.


Lejos de los titulares del fallido encuentro en Copenhague, inicia una nueva campaña hacia el siguiente encuentro, el que tendrá lugar en México del 29 de noviembre al 10 de diciembre de este año, pero aún va de la mano del proyecto 10:10, intenta darle un nuevo giro a los clásicos consumidores y convertirlos en abraza-árboles convencidos. Sabemos que la mayor parte de las decisiones requieren mucho trabajo duro en cuestiones fundamentales como las emisiones de carbono, el financiamiento a largo plazo y una visión compartida del acuerdo e incluso el marco jurídico del documento final, todo eso sigue en el aire, pero eso no significa que el movimiento se haya terminado.


Vamos, sobra decir que no sólo debes… tienes que agregar el propósito 10:10 a tu lista, y no preguntes como hacerlo, porque ya lo sabes, sólo empieza a hacerlo.




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