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Para el momento en que D.A. Pennerbaker llegó a Deeche Mode: 101, ya era reconocido como uno de los que puso las reglas del género, estableciendo una forma de dirigir el cine documental con base en el cinéma vérité y la experimentación, más relacionada con los espontáneo y lo fortuito del momento que la planeación profunda para dirigir el instante adecuado.

Primero fue Don’t Look Back con Bob Dylan, después le siguieron documentales sobre Alice Cooper, Little Richard y David Bowie, para 1989 ya tenía suficiente experiencia, pero seguía con la idea de dejar la cámara rodar y permitir que las cosas sucedieran. Pennebaker también descartó el concepto inicial de Depeche Mode para ese documental, ellos querían llegar al final de Music for the Masses Tour y el último concierto (el 101, realizado cerca de la autopista 101) en Pasadena Rose Bowl, para ellos ese era el punto más importante, sin embargo el director quiso hacer algo más entretenido para el cine.

A diferencia de la fastuosa última parada de Depeche Mode después de conquistar Estados Unidos con más de 100 fechas, que por supuesto sería unicamente el retrato de un concierto, en manos de D.A. Pennerbaker Depeche Mode 101 se acercó mucho a lo logrado en 1967, cuando Dylan se convirtió en un personaje tanto mundano como misterioso, permitiendo que el grupo británico dejara los limites del synthpop para convertirse en auténticas superestrellas sin seguir una ruta convencional hacia el estrellato.

Pennebaker utilizó el enfoque de cine directo, descubriendo algunas similitudes entre Depeche Mode y algunos de los otros artistas que había filmado antes: «Encontré la misma audiencia embelesada, que estaban allí para la banda”. De esa forma decidió combinar material de archivo a partir de 1988 en la gira de Depeche Mode en Estados Unidos y seguir a un grupo de fanáticos de Nueva York, que ganaron un concurso para estar en la película y seguir a los músicos en la gira. Una mezcla de lo extraordinario y mundano en la vida en el camino de los integrantes de Depeche Mode y lo mundano y extraordinario de los fans acercándose a sus ídolos.

Para los fans de Depeche Mode el concierto documental 101 es inolvidable, pero aún así tiene fragmentos que apenas van saliendo a la luz, como el promo de 8 minutos que D.A. Pennebaker tituló “film in progress”, que incluye escenas no incluidas en el corte final.

El corte que les presento a continuación es un poco granuloso, pero tiene imágenes de DM en vivo, en el soundcheck, perdiendo el tiempo en vans y autobuses, cumpliendo el trabajo promocional del disco Music For the Masses. También pueden ver a Martin Gore comprando cassettes de música country y, por supuesto, más imágenes de lo ganadores del concurso para recorrer Estados Unidos siguiendo al cuarteto





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