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Tal vez ésta semana el nombre de Vincent Moon ha aparecido más por sus comentarios sobre los líderes de Arcade Fire, pero más allá de interesarnos quienes no son buenas personas, quien tiene una adicción o quien se robó una cámara, lo que nos interesa del director es el estreno de su película con el grupo danés Efterklang, An Island, y su larga historia dedicado al mundo portátil, ese donde puedes llevar cientos de películas en un reproductor que cabe perfectamente en tu mano y que debido a las expresiones e impresiones parecen salidos de los primeros minutos de cualquier experimento de Dogma 95.

El director francés es el creador de los Take-Away Shows, la serie de conciertos espontáneos realizados en los lugares menos esperados de La Blogotheque, que en estado portátil presentó a Arcade Fire en un elevador, a Final Fantasy cantando y tocando en las calles de París, a Menomena instalado en una esquina siendo ovacionado por un público de niños y a Architecture in Helsinki invadiendo algunos departamentos.

Ya van más de 100 pequeños shows captados por una sola cámara, desnudando a músicos y sus canciones en su más pura esencia, sin efectos, sin amplificación, sin escenario, sin edición y algunas veces sin público. La inspiración es una toma y una sola canción, el experimento comenzó en Abril de 2006 y desde entonces los episodios han adquirido más colaboradores en todo el mundo, todos con el mismo espíritu de improvisación que revelan la vocación inicial de Vincent Moon como fotógrafo y que se muestran como una pieza de fotoperiodismo, con una aproximación sumamente íntima y subjetiva.



Mathieu Saura (verdadero nombre de Vincent Moon) no está interesado en las cosas perfectas para obtener un resultado, busca la honestidad del ritmo y de la música al nivel que lo sienten sus creadores. Al principio eran producciones demasiado lo-fi, porque no podían costearse de otra manera, pero después se continuó por ese camino para mantener los Take-Aways Shows con toda su espontaneidad y humanidad por un simple hecho, Moon detesta los vídeos musicales y lo que representan.

An Island sigue en ese camino, pero también se inspira en los filmes Don’t Look Back sobre Bob Dylan y Step Across the Border, que rondaba de forma similar al compositor y guitarrista británico Fred Frith, ambos intentos exitosos de crear algo al poner la imagen y el sonido juntos.

La película se basa en Efterklang, octeto que lal vez no ha sido apreciado a pesar de la continua promoción del sello 4AD, pero es una de esas bandas que se concentran en la interacción en vivo y la interpretación, lo que hace a An Island aún más intrigante, porque se trata de una inusual actuación en una isla en la costa de Dinamarca, todo capturado en un largometraje que intenta capturar tantos colaboradores musicales como sea posibles, con la música informando al filme y viceversa.

Y para hacer aún más excitante An Island, la banda y Vincent Moon crearon una inusual estrategia de distribución y proyección. Ambos han pedido a los fanáticos que realicen exhibiciones en sus casas, escuelas u otros sitios, la única restricción es que la exhibición debe ser gratuita, pública y debe contar mínimo con cinco asistentes. Cumpliendo esos detalles, recibes la película de forma gratuita a través de un link de descarga.

Por lo que he podido ver en tres teasers, An Island se muestra como un maravilloso viaje musical, por el cual vale la pena llenar el formato de registro y la espera de dos semanas para recibir la información para realizar una de esas funciones públicas y privadas, sólo sigan éste link y reserven su función.

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