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Por Yossa Guzmán / @yosshua

¿Cuál es tu cantante favorito?, ¿Tú comida favorita?, ¿Practicas algún deporte?, ¿Qué perfume usas?, ¿Còmo te gusta hacer el amor?, ¿Esas cosas son las que nos hacen especiales, únicos, insustituibles? Ese tipo de elecciones personales son la materia prima de la cinta “Alps”, del director griego Giorgos Lanthimos. Una trama que muestra a un grupo de personas que trabajan suplantando a gente que ha muerto, poniendo énfasis en los detalles que hacen de una persona alguien especial para otra.

En una de las escena se ve como un hombre le dice a la suplantadora que repita las palabras que su pareja decía cuando hacían el amor, la suplantadora ríe incomodamente y nosotros como espectadores también. Alps revela interesantes preguntas: ¿Lo que importa no es la persona, sino tener compañía, alguien a tu lado? ¿Somos reemplazables? Además muestra los recursos gastados que desarrollamos en la convivencia cotidiana: las frases elaboradas, las actitudes robotizadas, los encuentros trillados, los movimientos repetitivos, en fin, elementos que no percibimos de tan impregnados en nuestra vida y nos hace ser los que somos.

El ser humano busca la exclusividad. El “auténtico” encuentro con otro, pero también se cansa, sufre o se frustra por no encontrarlo a la medida de sus exigencias. ¿Y si la persona exclusiva muere? ¿Y si no es como quiere que sea? ¿Y si llega otra persona mejor?. Todos somos reemplazables, los recuerdos son engañosos, casi siempre corresponden a un egoísmo de supervivencia necesario para encontrarle sentido a la existencia y eso, no lo dan las personas sino las situaciones que formamos nosotros con ellas.

Ganadora del Mejor guión en el Festival Internacional de Venecia en 2011 y el Premio FIPRESCI, Mención especial, Festival Internacional de Cine de Sofia 2012 es una película circular, termina como empieza, cambia el tono y el ritmo pero permanece el tema, es muy difícil suplantar a los Alpes, esa cadena de montañas en Europa, pero existen pequeñas montañas alrededor del mundo que pueden servir como sustitutos.

El cineasta Giorgos Lanthimos lo vuelve hacer, desde “Dogtooth” y con ciertas semejanzas con “Attenberg” de Athina Rachel Tsangari, pone en evidencia ese lado del cual no queremos hablar y lo muestra con actuaciones robotizadas, silencios incómodos, escenas impactantes y abundante soledad. Por fin y con retraso de dos años llega a pantallas mexicanas gracias a la distribuidora ND mantarraya. Una recomendación que no pueden dejar de ver.





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