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You shall see Hell clear in the sky
You shall see darkness
You shall see good and evil
You shall see city walls crumble and towers fall
God is god- Laibach

 

El discípulo (The Student, 2016) del cineasta ruso Kirill Serebrennikov es de esas películas que confrontan lo obvio, la religión contra la ciencia, dos polos opuestos que no pueden vivir el uno sin el otro, creaciones humanas que han tratado de ordenar a la existencia humana, mientras uno se aferra a lo fantástico otro apela a la experimentación y la comprobación, juntas pelean desde siempre y como en las discusiones de borrachos nunca logran llegar a un acuerdo.

En esta ocasión, Serebrennikov confronta al adolescente Veniamin con su profesora de biología Elena, temas recurrentes como la sexualidad o las teorías de Darwin son representadas con actuaciones histéricas y exageradas, afortunadamente esa exageración teatral ayuda a comprender el grado de fanatismo a la que una persona puede llegar cuando no cuestiona lo que lee y lo acepta como un dogma. Veniamin predica con el ejemplo y recita con enorme pasión cada una de las frases de la Biblia, dejando sin palabras a sus profesores, a su madre y al propio sacerdote el cual no respeta tal cual la palabra de Dios. Veniamin vive atormentado pues la vida nada tiene que ver con lo que predica la Biblia.

Con detalles que ayudan a sentir empatía con los ideales religiosos del adolescente, el director se ayuda de su aislamiento social, su seguridad y su manera firme de predicar, esa seguridad hace que el joven e inadaptado Grigorii se vuelva su discípulo, atraído no tanto por la religión sino por la soledad y el enamoramiento, las tomas son bruscas e incómodas, desde el inicio obscurecido y silencioso hasta el climax cuando el joven carga una cruz sobre las calles rusas escuchando a la inevitable banda Laibach “God is God” .

 

 

Es paradójico que en una clase, la profesora hable de Stalin y su dictadura socialista, el otro lado de los dogmas que han permeado a la humanidad, con leves acercamientos al neonazi Derek Vinyar y su hermano Daniel en Historia Americana X de Tony Kaye (1998) otro fanático creyente de sus ideales dogmáticos, pues portar una cruz cristiana es igual de vergonzoso que tatuarse el símbolo nazi (svástica) por excelencia. Si bien Derek tiene un grupo de colegas que lo secundan y al final logra aceptar su error, Veniamin actúa solo sin el apoyo de sus compañeros, pues en la trama el catolicismo está en decadencia y ya (casi) nadie cree en él, pero por extraño que parezca todos lo aceptan sin cuestionarse, es como si Dios estuviera impregnado en la mente colectiva.

La ironía de Serebrennikov es mostrada sin reparos en personajes como la madre, la directora o el mismo sacerdote ortodoxo, seres contradictorios, patéticos y también confundidos, seres que son el rebaño de Dios. Esta película a pesar de tatar un tema impactante, es una cinta de personajes, de actuaciones estrambóticas y diálogos saturados.

El discípulo ((M)uchenik, Rusia, 2016, 118 mins.)

Se presenta furante todo el mes de julio en la Cinética Nacional de la CDMX para fechas y horarios visita: http://www.cinetecanacional.net





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