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El público se queda estático… En verdad, tan estáticos que no nos atrevemos a movernos no sólo de nuestros asientos sino de nuestros paradigmas.

¿Por qué cuando vamos a ver a McCartney de antemano esperamos oírle cantar Hey Jude o Yesterday? ¿Qué pasaría si un día el legendario músico inglés decidiera no cantar ninguno de sus éxitos con los Beatles o con Wings? Otro ejemplo: ¿Iría mi estimado lector fanático de U2 a escucharlos al Azteca de saber que no interpretarán With or Without You, Misterious Ways o One?

Bob Dylan por su parte ha sido capaz de decirle a su banda: “Esta noche no haremos Blowing in the Wind”. Eso señores, es lo que llamo tener huevos. Es arriesgado lo sé, pero cuando se trata de  artistas de esa talla podrían fácilmente darse el lujo de no agradar a miles. En el peor de los casos si se llegaran a hundir, que lo dudo, se hundirían como el Titanic.

Hablamos hace quince días de tres importantes bandas mexicanas que decidieron permanecer en su zona de confort. En parte por no correr riesgos de perder puntos ante el público. Ahora nos toca dar su respectiva responsabilidad a ese público.

Normalmente, en lo que a música se refiere, no hay mucha disposición a modificar los gustos. Esta falta de disposición es reflejo de varias cosas. Entre ellas dos importantes: nuestro inherente y humano miedo al cambio. Así  como también la fatiga que nos causa elegir entre múltiples opciones. No abordaremos demasiado en esto pero si a alguno le interesa le recomiendo los libros: “Tropezando con la Felicidad” de Daniel Gilbert y “La Paradoja de la Elección” de Barry Schwartz.

El punto al que voy es: Si como audiencia no le permitimos a nuestros artistas el que nos presenten diversos trabajos, no vamos a tener elementos estéticos de mayor interés en nuestra música. Esto traducido a un ámbito de música popular nacional significa seguir escuchando la misma basura popera, banda, cumbia, etc. En el otro extremo con públicos  más especializados, las grandes influencias de música de vanguardia (que como en muchos casos tienen más de 60 años quizás ya sean más de retaguardia) van a seguir relegadas a salas de conciertos en universidades, museos y galerías de arte.

Aquí nuestra labor como escuchas, es salir de nuestra zona de confort y prestar atención a los trabajos “no convencionales” de nuestros artistas favoritos. Un ejemplo “light”: Echen una oreja al álbum Bienvenido a la Vida de Aleks Syntek. Se publicó en 1996 y casi significó el fin de su carrera comercial, sin embargo es para mi gusto el mejor de sus trabajos antes de someterse a las exigencias de la industria.

Ejemplos internacionales, Liverpool Sound Collage de McCartney. Diametralmente opuesto a escucharlo tocar Silly Love Songs o Let’em in. Escuchen con atención cualquier rola de nombres famosos  como Talking Heads o Frank Zappa que siempre tienen algo que aportar.

En ejemplos nacionales más actuales es complicado porque los grupos con distintos lenguajes estéticos están más ocultos pero echen ojo al trabajo de Alex Otaola, Los Dorados, Alonso Arreola, URSS bajo el árbol, por citar algunos.

¿Implica un esfuerzo? Sí, además es complicado entender en una primera apreciación, pero si le dedicamos algo de tiempo a las ideas que nos plantean veremos que hay cosas muy interesantes y disfrutables. No hay que rechazar en automático, démonos la oportunidad de probar diferentes sabores.





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