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Haciendo reflexiones con diferentes personas, casi todos nacidos entre 1975 y 1985 de un nivel socioeconómico medio o medio-alto, es inevitable que salga a colación el tema de Vida Profesional. Es decir: Cuántas horas se trabajan. Cuánto dinero se gana. Cuáles son las posibilidades de crecimiento en determinado trabajo. Están también las circunstancias no materiales: Qué dejo de hacer para poder desempeñar mi actual posición. De cuáles de mis sueños juveniles debo prescindir.

Entenderá el lector que Sonidos Marginales es fundamentalmente una columna sobre música y músicos. Sin embargo este texto en particular ampliará su situación hacia mis contemporáneos no filarmónicos. En la columna de hoy haremos recuento de los encantos y desencantos de los que nacieron entre esa década.

Hay varios elementos comunes que tienen esos ciudadanos:

  • Fueron personas que normalmente tuvieron automáticamente cubiertas tres necesidades básicas: comida, techo y estudios. En la mayoría de los casos que conozco son estudios hasta nivel licenciatura.
  • Por esta misma razón, sus padres en diferentes etapas de su niñez y adolescencia les exhortaron a buscar trabajos bien remunerados, en lo material y en lo social.
  • Para ello, se les enseñaron continuamente palabras clave como: triunfador, sobresaliente y cualquier sinónimo que les incitara a “salir del montón”

El elemento clave que aquí quiero destacar, es que el principal móvil de vida para mis contemporáneos ha sido siempre aquello relacionado al desarrollo profesional. Hay una parte en la formación de un individuo que fue esencial para sus padres pero ya no lo es para ellos: El tener una familia y por consiguiente una vida familiar.

De aquí surge otra serie de comportamientos que se pueden observar actualmente en varios que vivieron su infancia en los 80-90:

  • Están dispuestos a trabajar más de 10 horas diarias, la jornada de 8 horas es un concepto irrisorio que sólo se maneja en trabajos “no-importantes”.
  • Bastantes momentos de ocio se invierten normalmente en medios de comunicación electrónicos. Las redes sociales son importantísimas para validar ante el mundo todo aquello que hacen, desde hornear un pastel y jugar futbol los sábados hasta tocar con su banda de rock.
  • Al no tener hijos, sus excedentes salariales –según cada caso- se van en la compra de smartphones, ropa y accesorios de marca exclusiva, comidas en restaurantes sofisticados y/o trendy. Viajes, dentro y fuera de México. Ah! y también instrumentos musicales y equipo de sonido como el caso de su servidor.

Quiero hacer hincapié en que esto no es necesariamente malo, es sólo un punto de vista -poco objetivo porque yo soy parte de ese grupo- para entenderme mejor y a mis contemporáneos

Tengo también motivos para pensar que sí hay  viento que sopla a nuestro favor, hay varios elementos positivos para quienes vieron Star Wars, Back to The Future o Indiana Jones cuando se estrenaron.

  • Se vive una época donde hay una mayor oferta de opciones para prepararse y desarrollar distintas habilidades intelectuales y físicas.
  • Se cuenta la tecnología suficiente para conocer el mundo de una forma más directa en dos sentidos: Uno meramente informacional a gran detalle y el segundo es el aprendizaje de experiencias de terceros que viven en lugares remotos con quienes se puede establecer comunicación escrita en forma inmediata.
  • Se tiene más conciencia del autocuidado de la salud a largo plazo. Más aún cuando los planes de retiro y seguro social son inciertos hoy día.

Evidentemente hay mucho más que nombrar pero no alcanzaría en estas líneas así que dedico éste breve texto a quienes vimos la luz por vez primera entre 75 y 85.





1 Comment to Nacidos entre 75 y 85, Lo bueno y lo malo

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