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Howl, el épico poema de Allen Ginsberg fue tanto el gran trabajo de un poeta encontrando su propia voz como una exclamación de descontento de una generación. Avivó la controversia cuando fue publicado por primera vez en 1956, Howl se deleitaba con la parte más vulnerable de la sociedad estadounidense y hablaba directamente a todos los que se sentían marginados.

Sin embargo ese no es el único enfoque que se muestra en el filme, porque no sólo es un tributo al poema, también es una muestra de su génesis e impacto. Oportunamente, la narrativa de la película es poco convencional, Howl consiste en una serie de secciones.

Hay una recreación del juicio por obscenidad 1957 contra el editor que publicó el poema, Lawrence Ferlinghetti. Hay segmentos con James Franco siendo entrevistado como Allen Ginsberg algunos años más tarde. Y por último, está el poema mismo, con escenas de Franco recreando las lectura de Howl ante una multitud de beats entusiastas, así como secuencias de animación que representan varios extractos.

Es una película fracturada, los directores Rob Epstein y Jeffrey Friedman realmente lograron una representación visual de Howl, que a su vez quería hacer una representación en palabras del jazz, particularmente el bebop, sólo así las partes individuales se vuelven tan convincentes al marcar un ritmo de estilo libre, muy experimental, muy be bop, muy de alguien que detrás de la disciplina está completamente consciente de su capacidad en la improvisación.

Mientras las animaciones muestran la forma, el contexto y la metáfora de cada frase en Howl, las escenas del juicio son absorbentes. Uno de los momentos más interesantes de la película tiene el fiscal (David Strathairn), admitiendo que él realmente no entiende el significado del poema. En lugar de burlarse de carácter Strathairn, Howl obliga al público a considerar el propósito de la poesía, su poder como un medio, y la manera en que las personas lo interpretan de manera diferente.

Lo que se muestra aún más brillante es el hecho de que Howl no fue escrito para excluir a las personas, sino que se hizo para las multitudes, y es por eso que todavía resuenan hoy sus palabras:

“I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked, dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix,Angel-headed hipsters burning for the ancient heavenly connection to the starry dynamo in the machinery of night”.





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