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Ese triste 20 de Noviembre

A cien años de distancia de lo que fue el arranque de la vanidosamente llamada Revolución Mexicana, que no es otra cosa que un movimiento armado que fracasó en su intento de instaurar democracias; creó disnastías de poder; eliminó una dictadura para ser preámbulo de otra aún mayor; se alimentó de héroes y de traidores, que muy probablemente eran los mismos. Eso significa el 20 de noviembre para México, misma fecha que se conmemora anticipadamente un lunes 15 para regodeo de la clase trabajadora, y especialmente de la burócrata, que puede aplicar el denominado por los clásicos, “San Lunes”.
Pero ese 20 de noviembre de 1810 no sólo debe ser recordado como el inicio de crueles enfrentamientos y de once años de malestar social en México, sino también como el día en el que una de las plumas más grandes de la historia decidió poner el punto final y cerrar una vida de creación literaria cuyo común denominador se puede condensar en la palabra genialidad.Lev Tolstói, también conocido como León Tolstói, uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos, nacido Rusia en 1828 y encumbrado en la historia por sus obras más leídas: Ana Karenina y Guerra y Paz; Tolstói es más que literatura. También es una inspiración para la postura política anárquica, para el vegetarianismo e incluso lo fue para Gandhi, un verdadero revolucionario, o más bien, un evolucionario.Tolstói escribió en el lejano 1886, La Muerte de Iván Ilich, un relato corto que propone el estudio psicológico de la vida vista a través de los ojos del que espera su final. En un ambiente de hipocresía burguesa, Ilich mira a su alrededor la caída libre después del éxito y los alcances materiales, que al final del camino han servido de poco en la soledad y el rechazo hacia el desauciado.

Y mientras las amistades y familiares se debaten el puestazo y la riqueza que Ilich deja, un sirviente se ocupa de asegurarse que no se vaya a la tumba sin un poco de cariño. Tolstói deja en claro que el amor y la compasión a veces llegan de quienes menos se podría esperar. El protagonista por su parte, se conforma en sus últimas horas con sufrir el luto de su propia muerte. Doce capítulos memorables para la literatura universal.

La Muerte de Ivan Ilich
León Tolstói
Ediciones Leyenda

México 2007





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