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(Vía elpais.com, Juanjo Guillén)

Si, una guitarra resonando dentro del edificio de la Real Academia Española. La primera, según aseguró el propio Jorge Drexler a través de su cuenta de Twitter. La nota en realidad gira en torno a la publicación del último y definitivo volumen de la Nueva Gramática de la Lengua Española en diciembre del año pasado, pero las circunstancias de la presentación son significativas.

En la ceremonia participaron voces tanto españolas como latinoamericanas y aun así, el título de la obra salta a la vista por su carácter normativo, que se apropia para España de una lengua que evidentemente no le es exclusiva. Hace unos cuantos meses en México fuimos testigos del revuelvo que causaron ciertos cambios a la acentuación de algunas palabras como “sólo”; unos se quejaban, otros callaban, otros se rebelaban ante el opresor yugo de los no acentuadores mientras otros dejaban su vida en manos del corrector ortográfico y su inminente actualización.

Pronto todo cae en otras perspectivas, como las de lenguas donde no existe un organismo oficial que se encargue de normar y los hablantes son los que rigen. Lo cierto es que existe una distancia entre la RAE y los hablantes del español alrededor del mundo, aunque su autoridad dependa en buena medida depende no sólo de los oficialismos sino de la capacidad que tenga la academia de introducir su discurso tan inmediato en la comunicación de los hablantes y escritores.

Es acaso por esta razón que la RAE realizó una ceremonia tan plural e incluso de vanguardia para sus estándares; tanto que permitió una guitarra dentro del recinto junto a la lectura de poemas de Nicolás Guillen, Rubén Darío y Jorge Luis Borges. Desde luego que estoy exagerando sobre la guitarra (que era clásica, no se asusten), pero si es una evidencia plena de esa distancia de la que antes les hable.

Estaba ahí para tocar nada más que una canción sobre poesía, porque ni pensar en una posible flexibilidad donde se pensara que la música popular puede ser poesía. La gravedad de esa distancia, que se nota en las reacciones de los espectadores a la canción de Drexler, es también la victoria de la pluralidad en asuntos de lengua ante una institución que caduca.

En el siguiente enlace pueden ver video del momento en que Drexler toca.






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