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Para muchos el sintetizador virtual (o soft synth) se ha vuelto una pieza más del arsenal de un músico. La capacidad de usarlos a través de una computadora portátil y de programar una gran cantidad de parámetros los convirtió en opciones alternativas a los sintetizadores físicos, que representan un costo mucho mayor.

Este año que termina, en especial, fue donde la plataforma de este tipo de instrumentos dio varios pasos en diferentes direcciones. La llegada a los sistemas operativos móviles les ha permitido ser tocados por la mano a través de pantallas táctiles, lo que ha generado la proliferación de éstos, haciendo cada vez más accesible y común el poder usarlos. No hablo sólo de los sintetizadores más avanzados sino también de aplicaciones que permiten la generación de música por manos inexpertas.

Esta situación parece sugerir que la individualidad del músico está por redefinirse ante el gran público, que la homogenización será aún más fuerte borrando así esos conceptos de individualidad (en un vasto mar de individualismo). La paradoja del mar que propongo es pobre pero no menos cierta; no hace muchos años se creía que los sintetizadores casi que hacían todo el trabajo mientras aquellos que los operaban sólo se dedicaban a posar y cobrar; lo que a su vez también significaba que por sólo tener uno de estos aparatos uno ya era «especial».

Desde luego, esa individualidad ignora cualquier noción de talento o trabajo que es en realidad lo que sostiene a un músico. A eso me refiero con la redefinición de los músicos para los grandes públicos, quienes antes estaban más sujetos a creer en prejuicios y a ver la música electrónica como un misterio en lugar de una innovación tecnológica. Quizás este acercamiento consiga una valoración de la música desde diferentes ángulos y no sólo el social o el comercial.

También, esta incursión del sintetizador virtual podría ser análoga a otras en la historia de la música del siglo XX. De los pioneros del reverb o George Martin pegando pedazos de cinta para generar efectos, a bandas como Depeche Mode utilizando instrumentos electrónicos en vivo, pasando por el desarrollo de las drum machines entre otras innovaciones, la música del siglo XX vivió quizás, su transformación más significativa.

El futuro inmediato depara que la asimilación de lo virtual sea más profunda en la forma de nuevos tipos de sintetizador, samplers móviles, estaciones de trabajo completos que se pueden llevar bajo el brazo; pareciera tan ingenuo pensar que esto cambiara por completo el panorama de la música actual como no tomarlo en cuenta.





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