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Por azar vi el documental Marley (2012) de Kevin McDonald sobre la leyenda del reggae horas después de explorar las canciones que forman parte del concurso Rolando rolas, convocado por la Dirección General de Cultura de la Delegación Coyoacán, la Subsecretaría de Sistema Penitenciario del Distrito Federal, Charco Records y hasta Alex Lora. Me pareció encontrar varios puntos de contacto. Aunque la comparación parece injusta ambas son evidencias de la música surgiendo en lugares muy afectados por la violencia y el abandono.

Más allá de lo loable que es la iniciativa en el sistema penitenciario, y de la brillante carrera de Marley, ambos son buenos ejemplos de música honesta, o que al menos genera esa ilusión. Esa suele ser la característica que mueve a las generaciones de escuchas; aquellos que logran un grado de identificación suficiente con una banda o algunas canciones.

Fue muy agradable el contraste que me dio escuchar a las bandas de Rolando rolas, a pesar de sus limitaciones. La dos bandas que lideran la pizarra son las que tienen las mejores voces pero también las que son más efectivas entregando su mensaje; uno que está cargado de denuncia, esperanza e incluso fe. He ahí otro punto de contacto con Marley. Las similitudes entre ellos son comprensibles y hasta obvias pero no menos relevantes para bandas y escuchas. Algo pasa cuando un artista puede hablar de su experiencia.

El documental hace un recorrido la carrera de Marley pero su mejor característica es ofrecernos con regularidad varias opiniones sobre los temas más importantes: sus inicios, su separación con los primeros Wailers, su relación con las mujeres y por último su muerte. Nos ofrece una interpretación de la carrera de Marley, un personaje tan idolatrado como incomprendido. La incomprensión y la intolerancia son determinantes en la carrera de Marley así como en la de las bandas de Rolando rolas, en un sistema penitenciario poco confiable como el mexicano. Estas últimas dan forma a su propia historia de intolerancia con canciones que varían en estilos pero no en intención. Todas parecen ofrecer reacciones diferentes al mismo problema. El problema de Marley se fue transformando pero siguió mostrándose opuesto a la violencia y la intolerancia.

Pueden encontrar el concurso en la siguiente página: http://rolandorolas.net/vota.html





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