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No podemos dejar pasar un tema tan fundamental como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2011, que el día de ayer cumplió con su noveno y último día.

A pesar de que los invitados principales, Herta Müller y Mario Vargas Llosa son reconocidas voces que van más allá de sus límites y conocimientos literarios (que son extensísimos), y gustan de levantar polémica en terrenos como lo social y lo político, velaron por esta ocasión las armas y dejaron que dos más se robaran el show, Fernando Vallejo y Enrique Peña Nieto.

Solo para crear un marco histórico, recordamos algunas declaraciones que Vargas Llosa ha enunciado sobre el gobierno mexicano.

“México tiene la dictadura perfecta”, dijo en televisión nacional durante la época priísta, refiriéndose a las más de seis décadas que en aquel entonces arrastraba ese ‘partido de estado’ de forma ininterrumpida.

“Si regresa el PRI sería masoquismo”, lanzó el escritor peruano hace algunos meses, cuando se le preguntó sobre la fuerza que comenzaba a levantar de nueva cuenta el partido tricolor.

Pero el autor de La ciudad y los perros dejó la estafeta al colombiano Fernando Vallejo para esta ocasión tan especial. Ganador del premio de la FIL, Vallejo llamó durante su discurso, en el que se dijo feliz de ser el galardonado, a no votar, además de explotar contra el Revolucionario Institucional y toda la clase política mexicana.

“Recuerda siempre que no hay servidores públicos sino aprovechadores públicos. Escoger al malo para evitar al peor es inmoral. No alcahuetees a ninguno de estos sinvergüenzas con tu voto. Que el que llegue, llegue respaldado por el viento y por el voto de su madre”.

Para luego concluir con una diatriba poderosa:

“Calderón es un hombre indigno del puesto que ocupa, él no puede presidir el destino de 110 millones de personas, porque no es nadie ni ha hecho nada por México, sino es un vivo de la política. Él como su antecesor se apoderaron de un partido limpio, como era el PAN, de sus posibilidades electorales y dejaron impunes todos los delitos, todo el saqueo, todo el envilecimiento que el PRI provocó a México en 70 años”.

Mientras el público que asistió trataba de esquivar las pedradas verbales que eran lanzadas desde el escenario durante las primeras horas de la FIL, días después Peña Nieto llegó a la misma Feria para terminar de destruir, sin querer, a la clase política de la que habló Vallejo, con una bochornosa intervención.

Una simple pregunta fue suficiente para poner en aprietos al candidato presidencial del “Nuevo PRI”, y dejar una ventana abierta a las dudas sobre la capacidad lectora del político y su compromiso de crear un país de lectores como había anunciado previamente.

¿Tres libros que hayan marcado la vida de Peña Nieto? Ese fue el cuestionamiento. Y la respuesta:

“He leído varias desde novelas que me gustaron (…) y difícilmente me acuerdo ya hasta del título de los libros (…) la Biblia es uno, la Biblia en algún momento de mi vida y algunos pasajes bíblicos”.

Y continuó:

“Leía algo que seguramente mi vocación por la política alentaba este espíritu, fueron los libros (…) La silla del águila, de Krauze».

Demostrando al menos un escaso conocimiento de la obra de Krauze, al confundirlo con el verdadero autor del libro, Carlos Fuentes.

La retahíla de errores continúo durante al menos cuatro minutos, con el bochorno del político y las risas de los periodistas, entre los que, seguramente, alguno recordó a Vallejo.

Link de la conferencia de Peña Nieto:





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