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El impacto de las ideologías en la transformación de un grupo de personas, fue el tema central de dos de las cintas más destacadas en la selección de Queer Lisboa 2017.

El sentido de la vida puede surgir de diversas maneras, ya sea al crear algo, al enamorarse de alguien, al apasionarse por alguna cosa o en el mejor de los casos, al ayudar a alguien. El documental “Jewel´s Catch One” de la directora C. Fitz narra el trayecto de vida de la activista Jewel Thais William, a partir del éxito que tuvo su club nocturno “Catch One”, un lugar donde todo tipo de personas podían ingresar en una época donde existía el racismo y la discriminación. Los voluptuosos años 70 fueron el origen de este ya legendario lugar, un espacio incluyente y gayfriendly.

La misma Jewel, una lesbiana declarada de raza negra, abrió las puertas de su club para poder bailar y disfrutar de la noche siendo uno mismo y en muchas ocasiones, ligar a alguien, “catch one”. Como es de esperarse, pocas personas salían solas del lugar.
Con entrevistas a personas cercanas al lugar, anécdotas, imágenes de archivo y mucha música setentera, este documental festivo y empático, delinea la personalidad de una mujer que vivió y vive para apoyar a la gente con altruismo y un liderazgo innato. Estas personalidades anónimas para la mayoría de la gente, son las que transforman la vida de personas desamparadas. El documental se desarrolla en una época en la que el SIDA acababa con la vida de personas que no sabían de la enfermedad, todo esto, acentuada por el racismo, la homofobia y la incertidumbre en una época que marcó la vida de mucho. El cierre del club Catch One, significó el fin de una era.

Jewel's Catch One Documentary Trailer from C. Fitz on Vimeo.

En la sección Competencia de Documental presentó el film: “Homogeneus. Empty times” (Tailandia, 2017), una interesante reflexión sobre cómo los tiempos vacíos logran homogenizar las mentes de las personas para un fin común (basado en los estudios de Benedict Anderson), en este caso acrecentar el nacionalismo tailandés.

Con largas tomas donde contemplamos el juego de los adolescentes, el tiempo que ocupan en bañarse, comer, platicar, refuerzan la tesis anterior, sin presencia de mujeres, los niños y adolescentes van formando su identidad tailandesa con orgullo y sin cuestionarse, sus madres se sienten orgullosas por que sus hijos pertenezcan a la nación tailandesa, ya sea como sacerdotes, estudiantes de secundaria, líderes religiosos o líderes políticos.

Una manera tan sencilla de homogeneziar las mentes de todo un pueblo para apoyar a su rey sin cuestionar sus creencias. La idea de los fantasmas que recorren Tailandia como en las películas de Apichatpong Weerasethakul se ve reflejadas en este documental lleno de espacios muertos y enajenantes, a la mitad de la película se da un giro inesperado y se observa a una pareja de chicas reflexionando sobre los fantasmas de su vida cotidiana, platicando sobre su vida y la vida tailandesa, como si fueran dos películas en una, esta segunda parte cierra con una canción popular “Homesick”: “La luz de la luna está invitándome a pensar acerca de la tierra de dónde yo vengo”

El trabajo de Thunska Pansittivorakul y Harit Srikhao (uno director y otro fotógrafo) quiere enfocarse en mostrar cómo la propaganda tailandesa opera en su país.





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