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Todos los festivales tienen un lado B, ese lado donde se pueden ver películas alejadas de los grandes nombres, secciones gratuitas con películas que por su naturaleza, no tienen la popularidad de los estrenos del momento. Estas ofertas también se encuentra en el Festival Internacional de Cine de Morelia, considerado uno de los más importantes en cuanto a estrenos se refiere, pero en el que casi siempre, la mayoría de las funciones se agotan. Es entonces cuando vale la pena aprovechar la oportunidad de observar películas distintas en pantalla grande y de manera gratuita.

Una de estas funciones fue la presentación especial de Sundance Lab de la película “Sueño en otro idioma” del director Ernesto Contreras, conocido por filmes como: “Párpados azules” (2003) o “Las oscuras primaveras” (2014). Contreras es reconocido por sus buenas historias y en “Sueño de otro idioma” relaciona la amistad-amor entre dos hombres indígenas, el triste final de un lenguaje por la muerte de los últimos hablantes y de manera somera pero enfática, la intromisión de la religión como ese castrante látigo que castiga y culpabiliza todo lo que no le conviene.

Contreras, quien participó en la escritura del guión en el Laboratorio de Sundance junto con su hermano Carlos -quien ganó el premio del público en dicho festival- , relaciona estos elementos de una manera tierna y hasta cierto punto cómica, los personajes se relacionan a partir de la lengua (inventada para la película) zikril, una lengua indígena mágica que está a punto de desaparecer, pues las tres única personas que la hablan Don Evaristo, Don Isauro y Jacinta están en crisis por eventos acontecidos en el pasado. Con un toque de realismo mágico, el director le da una sensación de reencuentro al misticismo indígena mexicano enfocado en el lenguaje, Contreras utiliza al inglés y al español como la barrera que impide florecer ese universo natural de la cosmovisión indígena, el lenguaje como medio para dar sentido a la existencia y mostrar una visión del mundo diferente a la occidentalizada. Una muy recomendable película mexicana que desgraciadamente, sólo estuvo en una función en el festival, eso sí, con sala llena y público sentado en las escaleras.

 

Otra de las películas alejadas de los enormes nombres del festival, fue la opera prima de Alejandro Andújar “El hombre que cuida”. Andújar es un realizador dominicano con un fino sentido de la lucha de clases, muy en el estilo de “Una segunda madre”(2015) de la brasileña Anna Muylaert al referirse de manera suspicaz a la división de clases en Latinoamérica sólo que la cinta del dominicano carece del sentido del humor de aquella, por el contrario el humor de “El hombre que cuida” es rasposo y doloroso, del tipo de la argentina Lucrecia Martell en “La ciénaga” (2001). Alejandro Andújar logra ese entramado a partir de la vida cotidiana de Juan, el cuidador de una casa donde sólo observa y se contiene al relacionarse con el hijo junior de su jefe, su amigo, su crush y una chica del pueblo, el color de la piel, las conversaciones y las acciones de los personajes forman esas relaciones sutiles que se dan en una Latinoamérica llena de racismo y elitismo encubierto de buenas maneras aprobadas por la sociedad.

 

Una película amarga y silenciosa como la vida de Juan en su cotidianidad entre las playas solitarias, las discusiones con los compañeros de su entorno y la casa que cuida, que más parece una cárcel que ahoga de manera sigilosa la vida del caribeño Juan. Además, es una película de República Dominicana, pocas películas de estos países se pueden observar en cartelera y que esperamos llegue pronto a la cartelera comercial





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