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Der Vorleser
Por Enrique Dorantes
Traducida a casi cuarenta idiomas a nivel mundial, El Lector, novela del alemán Bernhard Shlink, es un relato que retrata no solamenta el problema existencial de la generación siguiente a la segunda guerra mundial, sino también, explora las inconsistencias de los procesos de justicia al momento de enjuiciar a los presuntos culpables en la etapa posterior a una guerra.
Como personaje central, encontramos a Michael Berg, un joven que a la edad de 15 años, y en medio de problemas de salud, conoce a Hanna, cobradora del tranvía en la localidad Heidelberg, quien le ayuda a salir de estos malestares y le muestra una parte del mundo que para Michael permanecía oculto en el espacio de los adultos.
El romance entre Michael y Hanna se da entre libros, la recamara de ella, el secreto y el pudor ante el dilema social que encierra una relación de un adolescente con una mujer veinte años mayor. Sesiones eróticas en las que Michael se convierte en El Lector, autores clásicos serán los únicos testigos del acercamiento corporal de la pareja dispar en edad, pero no en necesidades.
Con el paso de los días, el romance se vuelve de una pasión descontrolada. Michael cae en el enamoramiento, conoce no sólo el sexo en todos los sentidos, sino también los celos, el amor, Hanna se vuelve menester para seguir viviendo, mientras él, en su interior, la visualiza con cierta indiferencia en la relación. La rutina se mantiene: páginas y páginas de libros antes del encuentro sexual.
Un día, sin decir más, Hanna abandona su departamento donde vivía en soledad y consagraban su “amor”, sin saber el motivo de la huida, Michael no tendrá mayor opción que seguir el curso de su existencia, y olvidar a la que fue su primer gran desilusión. En la escuela de leyes, el joven encontrará su futuro.
Pero es también en el transcurso de sus estudios profesionales, cuando se reencuentra con Hanna, siete años después. Durante un juicio al que acude como observador, Hanna se encuentra en el banquillo de los acusados, como presunta culpable de la muerte de varias personas en el campo de concentración, en el que fungía como guardia, claro, del lado Nazi.
Ante el inesperado suceso, Michael se dará a la tarea de encontrar la forma de ayudar a Hanna, o por lo menos alegar en clase la defensa que ella no tiene en los juzgados. Llega a una deducción inesperada, sin poder exteriorizar los argumentos; evita la vergüenza, y sostiene la poca dignidad de la que Hanna se pueda sentir orgullosa.
En 1995 fue publicada bajo el título Der Vorleser, en Zurich, Suiza. La versión al castellano es traducción de Juan Parra, y editada por Anagrama. El texto nos transporta a la segunda mitad del siglo XX, en Alemania, y se trata de un libro, que, de acuerdo con el escritor teutón, tiene una buena parte de autobiográfico.
Con una redacción sobria, Schlink muestra al castigador, antes castigado, como juez y parte de la misma injusticia con la que el mundo acostumbra conducirse. Nadie es del todo inocente en el relato. Ni siquiera el mismo Schlink, a quien se ha acusado de minimizar la crueldad nazi en su libro.
Entre los galardones para El Lector, detacan el premio Hans Fallada de la ciudad de Neumuenster, el premio Welt, el premio italiano Grinzane Cavour, y el Laure Bataillon en Francia. Sin olvidar claro, la adaptación estadounidense dirigida por Stephen Daldry, que con el nombre de The Reader, le valió a la protagonista Kate Winslet, el reconocimiento como mejor actriz en los premios de la Academia, en 2008.
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