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En La Guía del Autosestopista Intergaláctico, Douglas Adams no sólo introdujo la idea que derivó en Wikipedia, Google Maps, el Paranoid Android de Radiohead y el concepto de la toalla como un elemento indispensable, también presentó la idea del Pez Babel, una especie de traductor universal.

En palabras de Adams, se trata de un animal “pequeño amarillo, parece una sanguijuela y es la criatura más rara del Universo. Se alimenta de la energía de las ondas cerebrales que recibe no del que lo lleva, sino de los que están a su alrededor. Absorbe todas las frecuencias mentales inconscientes de dicha energía de las ondas cerebrales para nutrirse de ellas. Entonces, excreta en la mente del que lo lleva una matriz telepática formada de la combinación de las frecuencias del pensamiento consciente con señales nerviosas obtenidas de los centros del lenguaje del cerebro que las ha suministrado. El resultado práctico de todo esto, es que si uno se introduce un pez Babel en el oído, puede entender al instante todo lo que se diga en cualquier lenguaje. Las formas lingüísticas que se oyen en realidad, descifran la matriz de la onda cerebral introducida en la mente por el pez Babel”.

Con esa imagen tan clara y descriptiva del traductor universal grabada en mi mente, no pude evitar recordar La Guía cuando vi en la televisión la propuesta de Japón para el Mundial de Fútbol del año 2022, que han llamado gracias al furor de las aplicaciones móviles FIFA Hyper App. Lo que llama tanto la atención de la súper aplicación no es que te tengas que meter algo a través del oído para que se nutra de tus ondas cerebrales, se trata de una tarjeta que parece un gafete de Acceso Total que abarcará boletaje digital, servicio de monedero electrónico, navegación GPS, información de cada encuentro y lugar que visites en Japón (tomando como base la realidad aumentada) y un audífono que te permitirá escuchar comentarios de los encuentros y tener traducción automática en tiempo real con un sistema que dará soporte a 50 idiomas.

Todo lo que sucederá en ese mundial, si es que ganan la sede, se tratará de tecnologías de comunicación ultra-realista, con servicios que expandirán no sólo el flujo de información durante el torneo, también impactarán el futuro inmediato de las comunicaciones. Aunque a muchos les importa poco el fútbol (más cuando hace poco vivimos la invasión mediática de Sudáfrica), es sumamente interesante como Japón se propone como anfitrión apostando por la tecnología y la forma en que se intercambiará información en 12 años.

Con lo que proponen, ser anfitrión ya no sólo se tratará de construir estadios, hoteles o contar con las infraestructura adecuada para recibir a millones de personas, los japoneses lo llevan más allá, tomando las dificultades que enfrenta todo turista en ese país para generar una nueva forma de comunicarse. El símil del Pez Babel de Douglas Adams parece responder a muchas de esas necesidades que afortunadamente tendrán una utilidad práctica después del balón.





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