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“Entiendo emociones humanas, aunque no soy capaz de sentirlas” – David

¿Qué hubiera sido de Blade Runner si Ridley Scott hubiera contado con los medios de la actualidad? Muchos se han preguntado si su película en estos momentos sería un culto y no un fracaso comercial cuando fue estrenada, otros más tiemblan al pensar si el rumor de una precuela podría arruinarnos algunas ideas como sucedió con la saga de Star Wars y George Lucas jugando con las tecnologías digitales para recrear lo que soñó y no pudo tener en el momento de su creación.

Ridley Scott y Blade Runner en un contexto actual es un inmenso hubiera que ni los replicantes más eficaces podrían contestar, lo mismo ocurre con la tetralogía de Alien, con la que si podemos pensar en Prometheus, película que sin necesidad de ser invasiva en publicidad como lo fue The Avengers, está aprovechando los recursos actuales para convertir la producción en algo viral y digno de estudio.

Los días de crear la línea de una historia desde un lugar alejado, donde la musa sólo tiene acceso, claramente han terminado, sobre todo porqué liberar un producto masivo requiere más piezas entre la creación y la entrega al público. Aunque hemos visto que las recomendaciones de boca en boca funcionan, la viralidad transmedios es absolutamente necesaria, aunque no es aplicable a todos los géneros, aparentemente en la ciencia ficción es donde funciona mejor.

Para estos momentos, transmedia puede ser fan fiction, juegos de realidad alterna, marketing interactivo, comunidades sociales y webisodios que complementan la historia de una serie de televisión o una película. Los mejores arquitectos de transmedia han logrado definir a los creadores con extensiones de las historias a través de múltiples plataformas, propiedades que se relacionan en diferentes formas y tienen impactos algo controlados.

Se ha convertido en una poderosa, e inevitable, aceleración de la marca de una historia, evidenciando que la velocidad puede derivar en llamarada de petate, caída incontrolable o el olvido inmediato después del estreno. Sabemos que eso podría ocurrir con Prometheus, incluso si falla todo podría convertirse en una versión de The People Vs. George Lucas, con fanáticos de Alien sintiéndose defraudados con Ridley Scott.

Cuando los que cuentan historias acaban con sus personajes después de una trilogía y dejan la recreación posterior en manos de sus fanáticos, tal como le ocurrió a George Lucas, corren el peligro de defraudar a los que ya hicieron propia la historia, pero con Ridley Scott parece que el universo entero ha cambiado, incluso cuando nos explotan con nuevas versiones de Blade Runner y Alien y el detrás de cámaras de ambas películas (de cuatro horas cada uno), la visión cambia, no se aumenta y reproduce con clones DGI como con Lucas. Con Scott todo es siempre sobre no meterse con la integridad artística, sino pregúntenle a los productores que cayeron en histeria con cada día de retraso de Blade Runner y con cada entrega de Alien.

Ahora que hemos visto innumerables trailers y aprendimos mucho de Prometheus, la duda de la clasificación nos viene importando poco, revisitar el universo de Alien , se trata de otra fantástica historia, como una progresión de eventos que no esperábamos en un filme que se pronostica bastante agresivo, con asistencia digital, pero nada burdo, poco creíble e innecesario.

La alquimia funcionará entre Ridley Scott y el co-escritor Damon Lindelof, es muy probable, pero con Prometheus vemos que también habrá muchos elementos transmedia para proyectarnos más allá. Sin embargo hay de campañas a campañas, la TEDTalk en el año 2023, la introducción de David, el androide de Michael Fassbender y la búsqueda de pistas Project Prometheus en el sitio de la película hacen que la perspectiva sea diferente a la de los vasos, refrescos, juguetes y demás parafernalia rotulada con la cara de los protagonistas.

Con Prometheus por supuesto nada de eso es necesario para entender la película, pero para el aficionado que cruza sin dudar la línea del espectador hacia la del fanático obsesivo, los extras son verdaderas joyas para tu cerebro robótico.





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