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Por Enrique Dorantes

Un Hilito de Sangre es una novela que recuerda a la legendaria generación de la onda, y que se ha transformado en un libro de culto para muchos, un grito generacional para otros tantos; como quiera que sea, se trata de un texto desmadrado con interrupciones por ataques de risa, Un Hilito de Sangre de Eusebio Ruvalcaba, vio la luz por primera vez en 1991 para quedarse como un clásico de la literatura urbana-mexicana.
El periodista, novelista, dramaturgo, ensayista y cuentista tapatío incursionó al relato largo con éste título, merecedor del Premio Agustín Yañez en el ’91. Con León como personaje principal, quien lleva al lector de la mano, con una narración en primera persona, en la que se mezcla la imaginación y sentido del humor del personaje principal.
El soliloquio de León acontece al finalizar su segundo año de secundaria; un jovencito quien entra a la edad de “la punzada” como dicen las clásicas, cuando en un arranque de precocidad inédito para un mocoso, decide ir a Guadalajara a buscar a Osbelia, amor platónico de nuestro pequeño héroe. En el inter, León accidentalmente se recreará con su sexualidad, y descubrirá los peligros y placeres que se esconden a la inocencia infantil.
Una novela que respeta a la perfección la pulcritud de lo narrativo; el lenguaje va de lo rebuscado a lo muy sencillo pero sin perder el hilito de lo que el protagonista quiere expresar y sin dejar de mantener al lector con los ojos bien pegados a la historia.
Los personajes como la cieguita, el chino Kung Fu, la misma Osbelia, el taxista o la puta, que se encontrará en su andar, dan un complemento que entre humor y enseñanza refrescaron en su momento a la literatura nacional. Un libro que es como la vida misma, y que recuerda aquella frase imperdible de Les Luthiers: “No te tomes la vida tan en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella”.
Un Hilito de Sangre
Eusebio Ruvalcaba
Editorial Planeta
México 2009




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