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“¿Qué especies depravadas de flora eléctrica nacerían a la vida en las alfombras sucias de los corredores, en respuesta a esta nueva fuente de luz?”

High Rise (1975)

Las novelas de J.G. Ballard han sido llevadas al cine con buenos resultados, desde la perturbadora Crash (1996) de Cronenberg hasta el Imperio del sol (1987), una de las mejores películas de Spielberg, en esta ocasión Ben Wheatley director inglés que ya trae a cuestas tres hits dentro de su filmografía : Kill List (2011), Sigthseers (2012) y A Field in England (2013) lleva al cine: High Rise, la cual está basada en la novela homónima de Ballard y narra cómo se va degradando la vida en los enormes rascacielos donde la gente puede vivir con todas las comodidades: supermercado, gimnasio, albercas, jardines, etc..

Esos edificios intimidatorios, son ahora el gran negocio de un puñado de personas. Ballard se adelanta como siempre, y muestra, cómo el visionario que es, las problemáticas dentro de estos rascacielos: las luchas de clase, el nepotismo, la envidia, el capitalismo feroz, etc…

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Wheatley incorpora con un variado elenco donde podemos ver desde Luke Evans (Richard Wilder) , Sienna Miller (Charlotte) hasta Jeremy Irons (Anthony Royal) pasando por la estupenda Elizabeth Moss  (Helen) y claro, el protagonista Tom Hiddleston (Dr. Robert Laing) en un papel con cierto paralelismo al que representó Fassbender en Shame (2011), a los rascacielos como unos gigantes monstruos que destruyen todo a su paso, el estilo setentero y el oportuno soundtrack (se escucha en una escena clave donde las fiestas toman otro nivel, el cover de Portishead a la canción SOS de ABBA) conforman un universo visual exagerado, decadente, morboso y enfermo.

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El director se apropia de los elementos visuales del propio libro de Ballard así como de las fuertes personalidades de los personajes para crear esta acertada adaptación. Las tomas claustrofóbicas tanto en elevadores como pasillos y departamentos así como panorámicas del estacionamiento o del cielo nublado que acompaña a los rascacielos son esa narrativa que ayuda a crear una atmósfera distópica y deshumanizada.

Al final esta película refleja, con buenos recursos cinematográficos vertiginosos y fragmentados las palabras que Ballard escribió hace más de 40 años y les da vida de manera quizá caótica pero también convincente. Después de verla ya no verás la palma de tu mano como antes.





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