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Por: Yossa Guzmán / @LisbonCut

La Tribu es la inquietante opera prima del joven director ucraniano Miroslav Slaboshpitsky. Hablamos de una cinta que ha acumulado premios en los grandes festivales del mundo: desde el Gran Premio del Jurado de la Semana de la Crítica del Festival Internacional de Cine de Cannes en el 2014, Mejor Opera Prima del Festival de Cine de Londres y en el Festival Internacional de Cine de Tesalónica, Grecia, hasta el premio como Mejor Director en el Fantastic Fest de Austin, Estados Unidos. Todos estos reconocimientos no han sido gratuitos, ya que la trama crea una atmósfera de tensión constante con mínimos recursos.

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La tribu es una combinación afortunada de varios  elementos: muchos planos medios, sin diálogos, recuadros a la Roy Andersson con tomas fijas que parecen pinturas, equilibrio en las imágenes, composición demasiado ordenada, colores oscuros como el negro de la vestimenta de los personajes uniformados, ambiente militarizado y espacios pequeños -ya sea en el internado o en un espacio de parking de trailers-. Todo eso para crear una película cruda, inquietante y por momentos desesperante.

La historia es sencilla: un joven sordomudo llega a un internado, ahí existen, como en la mayoría de los internados, reglas específicas que deben seguir los jóvenes, todo dentro de un contexto donde también están los líderes, los seguidores, la ilegalidad, el soborno, etc… La Tribu recuerda un poco a la película La Ola (2008) pues las reglas son violentas e imparciales, a pesar de la juventud y lo turbio de la personalidad de los protagonistas, éstos no son del tipo El joven Töless (1966) con un libro bajo el brazo, por el contrario, la definición de los personajes es la de jóvenes que utilizan el cuerpo, la fuerza y el movimiento para mantenerse activos en un ambiente semi nazista.

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El uso de repetidos planos medios no permite que nos identifiquemos con ninguno de ellos, su alejamiento es un buen recurso para observarlos desde fuera, como en una caja de ratones. A pesar de la fortaleza que se observa en el primer cuarto de hora, a los 40 minutos y con un sencilla toma en la zona de tráileres, observamos toda su vulnerabilidad y recordamos con más claridad que son personas incapaces de escuchar y eso, los vuelve vulnerables e indefensos.

Durante todo el metraje podemos observarlos como una plaga que arrasa los lugares donde van, sobre todo cuando van en pandilla, caminan rápidamente con su característico uniforme negro. Una secuencia de pelea coreográfica en medio del bosque, recuerda los ideales de un fight club decadente.

No hay acercamientos de rostros, rara vez balbucean los personajes, a menos que sean momentos extremos ya sea por el dolor de un aborto clandestino o por un discusión exacerbada. Al final queda la sensación de abandono, de ira y furia silenciosa.

La Tribu de Miroslav Slaboshpitsky forma parte del 35 Foro Internacional de Cine de la Cineteca Nacional de México.

 





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