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En meses recientes se han dicho muchas cosas de Arcade Fire. Que si su disco The Suburbs representa el punto de no retorno entre una banda indie emblemática y otro artificio más del Mainstream. Que si su obsesiva compulsión por explorar nuevos senderos audiovisuales los hace una banda única en la actualidad o que si su propuesta lírica está llegando a niveles de sobrevaloración en méritos estrictamente musicales y narrativos.

Quizá muchos de estos conceptos tengan fundamentos para resultar verídicos. Lo que es un hecho es que la cuarta placa de los canadienses consolida una propuesta con la que es difícil no emocionarse por una sola virtud: sus canciones conmueven corazones  porque hablan de cosas reales.

Como su nombre lo indica, The Suburbs es un homenaje a todos aquellos lugares que nos ayudaron a ser las personas que somos. Resulta abrumador escuchar “Suburbs” y “Suburban war” y recordar los lugares en los que aprendimos a manejar una bicicleta  y el momento de escapar del vecindario hacia el sueño de un futuro siempre promisorio fuera de los márgenes de nuestra cotidianidad.

“We used to wait” retoma ese sentimiento de añoranza del futuro que nunca llegó. Una sensación traducida en el corto “The wilderness town”,  el video interactivo que la banda encomendó al director Chris Milk y que describe ampliamente Karina Cabrera en su columna Spoiler Alert.

Musicalmente, la banda ha hecho suya la prodigiosa cualidad de incorporar a su sonido pop una inusual iqueza melódica que lo mismo incluye sus ya característicos violines y acordeones con instrumentos  aun más eclécticos, como el Xilófono, la tuba y a flauta transversal.



Una de las gemas del disco es la idealista “Ready to start”, un tema que resume la envidiable vitalidad que da consistencia a la banda y que, al menos en este disco, confirma que Arcade Fire cuenta con una veta creativa abundante y una generosa cantidad de entusiasmo para recorrer el mundo llevando a cuestas sus anécdotas vivenciales que facilmente conectan con cualquiera.

Si este 2010 solo vas a comprarte un disco en formato físico, tiene que ser este.  Hay bastantes razones para sugerirte que este es el mejor disco del año, podríamos decirte que debes tener The Suburbs pues reencontrarás esa experiencia de escuchar una y otra vez una placa y descubrir en cada reproducción  algo nuevo, podríamos hablarte de los estados emocionales a los que pueden transportarte sus canciones, pero como ya antes mencionamos, la retórica nada tiene que hacer ante la  contundencia de la percepción personal ante las obras auténticas y reales.

He aquí una obra que abre un nuevo apartado dentro de esa categoría.

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