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Esto no es un concepto, es un enigma

Por: Arturo Vallejo

 

No recuerdo ahora quién escribió que “La real trascendencia de los acontecimientos históricos suele hacerse perceptible cuando se contemplan agrupados por fechas y nombres”. ¿Y qué de los acontecimientos no históricos? ¿Cuentan los acontecimientos de nuestras vidas individuales? ¿Qué relación tienen estos sucesos con los de nuestra vida cotidiana, si es que la tienen? ¿Hay algo que podamos entender de nuestras vidas apilando fechas y nombres? ¿Es posible que dejen de ser sólo fechas y nombres para convertirse en algo más? ¿Explicaría eso todo?

 

¿Todo?



 

En la fotografía aparece un hombre de 22 años. El hombre, que se llama Ian, tiene un micrófono en la mano y sus ojos miran hacia arriba mientras canta. La recorté de una vieja revista que compré un sábado en el Chopo. Quién sabe cuánto tiempo habrá estado ahí antes. Ahora está pegada en una libreta. Puede ser pura sugestión mía pero me parece que su mirada es desesperada, que refleja miedo. Puede que sea solamente eso: una impresión mía y no la realidad. El fondo de la fotografía es absolutamente negro, no se puede ver nada más.

 

El 18 de mayo de 1980, al regresar a casa Deborah Curtis encuentra a Ian muerto, colgado en la cocina. Ian era su esposo y habían peleado días antes, él se había ido de la casa. Evidentemente Deborah no esperaba encontrarlo y menos convertido en una especie móvil humano.

 

En 1980 yo tenía apenas siete años y estaba a punto de entrar a un quirófano.

 

Miles de seguidores, sobretodo en Europa, se conmocionaban ante el suicidio del vocalista de una de las bandas que más influirían en el underground por venir. Mientras tanto, yo esperaba acostado en una cama de hospital a que me pasaran a un quirófano. Después de tantos años no puedo decir si tenía miedo o si más bien no estaba consciente  de lo que vendría unos minutos más tarde. Jamás había escuchado hablar de un grupo llamado Joy Division y no lo haría hasta once años más tarde, cuando compré Substance, mi primer disco de ellos, también en el Chopo.

 

En 1980 Marc David Chapman mata a John Lennon. Yo estoy por someterme a una intervención para curarme el estrabismo. Soy demasiado joven todavía para operarme la miopía y el astigmatismo, así tendré que pasar los siguientes quince años rompiendo anteojos, sufriendo con lentes de contacto, y tratando de curarme infecciones.

 

En 1991 estoy de nuevo en un quirófano, pero esta vez estoy afuera mientras espero a que terminen de practicarle una intervención a B. No entiendo porque dicen “practicar”, suena a ensayar. Días antes había ido al Chopo a comprar el disco.

 

En 1977 Ian Curtis, junto con tres amigos, forma una banda llamada Warsaw que más tarde cambiaría su nombre por Joy Division. También en mil novecientos setenta y siete muere Elvis Presley, cientos de miles de seguidores pavimentan los alrededores de Graceland, inmediatamente comienzan diferentes rumores afirmando que no murió, que está vivo y que regresará, bajando de un OVNI. Elvis llegará desde las estrellas.

 

Mayo 18 de 1980, en Inglaterra a las cinco de la mañana Ian Curtis muere después de estar colgado varios minutos. Gracias a la diferencia de horario entre México y Gran Bretaña aquí todavía es el día 17 y por lo tanto el cumpleaños de B.

 

El tiempo es una percepción.

 

Según los Tralfamadorianos de Kurt Vonnegut todo sucede a la vez, no en una línea horizontal sino en un complejo diseño simultáneo. Si fuéramos nativos de Tralfamador y observáramos las estrellas en la noche, en lugar ver puntitos de luz dispersos sobre un fondo negro veríamos una espagueti cósmico. De este modo, la afirmación de que la real trascendencia de los acontecimientos históricos suele hacerse perceptible cuando se contemplan agrupados por fechas y nombres podría tener algo de razón más allá de su obviedad.

 

En 1989 me presentan a B y no puedo quitarle los ojos de encima. De pronto se ha vuelto lo más importante para mi y no puedo quitarle los ojos de encima, ni dejar de sonreír como estúpido. En este momento no lo sé, pero no la voy a volver a ver sino hasta dos años más tarde.

 

Curtis se suicidó dos días antes de la primera gira del grupo por Estados Unidos que, supuestamente, les hubiera permitido triunfar en serio. Joy Division tenía sólo tres años de existencia y había logrado tener una buena cantidad de seguidores, pero estaba todavía en proceso de internacionalizarse. Sin Curtis el grupo se terminó y los sobrevivientes pasarían a formar una nueva banda: New Order. Esto dejó desorientados a varios de los fanáticos del grupo, pero -irónicamente- creó montones de fanáticos más, atraídos por el suicidio del vocalista. La muerte de Curtis es una muerte desfasada, demasiado tarde la fama; demasiado pronto la muerte.

 

La muerte de Ian Curtis llevó a cientos de miles de personas a querer comprar los discos de Joy Division. Curtis muerte y Joy Division vive, sin existir ya.

 

Inmediatamente después del suicidio, los medios convirtieron a Curtis en un mártir romántico del rock: un artista en lucha constante contra la vida, empujado hacia la muerte por un mundo hostil. En realidad, si escucháramos las letras de sus canciones, llegaríamos a la conclusión de que Curtis no buscaba respuestas -ni siquiera en la muerte-. Lo que Curtis hacía era más bien decirnos que no había respuesta alguna. Que nada tenía sentido.

 

En 1991 me encuentro a B fuera de un cine. Intercambiamos teléfonos. Nos vemos un par de veces antes de volver a perder el contacto. Nos cruzamos unos con otros todo el tiempo y aún así las posibilidades de encontrar a alguien compatible son mínimas; las posibilidades de encontrar a ese alguien en el momento adecuado son todavía menos. B. y yo nunca coincidimos a tiempo, siempre con alguien ella o siempre con alguien yo. Sin embargo ahí estábamos, incapaces de esconder lo que sentíamos mutuamente. Nuestra luz estaba ahí, pero nosotros no. Siempre llegaba demasiado tarde. ¿En qué momento pudimos hacer algo para cambiar nuestras trayectorias? Si ella no hubiera estado tan ocupada en algún momento quizá. Sí yo le hubiera hablado dos meses antes tal vez.

 

Algunos no saben que Curtis sufría de epilepsia. Algunos olvidan que el grupo se vestía con insignias nazis en la ropa. Algunos no saben, otros olvidan.

 

Las circunstancias de su muerte permanecen obscuras todavía. Una estrella brilló entonces y yo la veo ahora. Alguna estrella desapareció esa noche pero yo puedo ver su luz en este preciso momento. No está ahí pero puedo verla aunque sea tarde, siempre es demasiado tarde.

 

No sé de que manera todo esto pueda estar relacionado, pero creo que sólo hay dos opciones: o todo tiene relación, o nada lo tiene. ¿En qué momento podemos hacer algo para cambiar nuestras trayectorias?

 

La semana pasada me enteré que B ha desaparecido.

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