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Por Enrique Dorantes
En entrevista con uno de los más grandes talentos literarios de la actualidad en México, Eusebio Ruvalcaba, el escritor tapatío abre una ventana hacía su gusto por la literatura, la música y recuerda La Mosca en la Pared, publicación que marcó a toda una generación.
Nacido en el seno de una familia netamente musical; su padre Higinio Ruvalcaba, hombre que a través de un violin contagió de arte a México, su madre pianista. Eusebio no es un melómano, sino un “melomaniáco”: “soy adicto a la música clásica, más que melómano, melomaniáco. Se debe a que nací de padres dedicados a ello. Cada vez que escucho buena música regreso a la placenta”, comenta el escritor con respecto a su gusto enorme por la melodía vintage.
Pasión que le ha llevado a escribir una columna de crítica musical en Laberinto, suplemento cultural del periódico Milenio. En Vertigo se puede leer una página semanal y en el Financiero todos los lunes también se encuentra la letra depurada de Ruvalcaba.
El encuentro con Ruvalcaba, que se llevó a cabo previo a un evento organizado por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, para hablar sobre Un Hilito de Sangre, texto merecedor del premio de novela Agustín Yañez en 1991, dejó ver la satisfacción y agradecimiento del jalisciense ante la aceptacion y vigencia que sigue teniendo el relato a casi 20 años de su primera edición.
  • ¿A qué crees que se deba que éste texto se sigue leyendo y se recibe con tanto agrado después del tiempo que ha pasado desde que lo escribiste?
  • El espíritu del personaje protagónico sigue igual, hace lo que tiene que hacer con tal de mirarla a ella, a su gran amor. Los chavos de hoy aún tienen ese espíritu aventurero, siguen creyendo (sin saberlo) en la épica de la epopeya.
Brahms, Mozart, Schubert forman la base del repertorio de cabecera que acompañan los puntos y las comas en los textos de Ruvalcaba (narrador, poeta, ensayista y dramaturgo). Dostoievsky y Tolstoi, sus grandes influencias. De John Fante sobresalta el sueño y la nostalgia en sus escritos: La Hermandad de la Uva, un texto que recomienda en su totalidad.
El autor de El Despojo Soy Yo (Premio internacional de cuento Charles Bukowski) tembién subrayó la importancia de un escritor como José Agustín, “es por antonomasia el narrador mexicano. Y no lo digo por su extensa obra de gran calidad, sólo hay que decir que es el autor de la novela Se Está Haciendo Tarde (final en laguna)”.
Y con respecto a la lectura en México
  • ¿A qué se debe que en México se lea tan poco, que la gente difícilmente se acerca por gusto a los libros?
  • Mientras en el hogar no se les estimule a los pequeños y vean a sus papás leyendo, no existirá esa curiosidad por abrir un libro. Padres lectores, generan hijos lectores. Si los padres cuentan a sus hijos una historia descubierta en un libro, ese sólo acto puede generar un impulso para acercar al niño a un libro.
La carrera de Eusebio Ruvalcaba en el periodismo es extensa, no sólo en los medios previamente mencionados, sino con sus aportaciones y colaboraciones en muchos otros, “colaboro en diversos medios porque todavía me es grato y publicar y ver mi trabajo impreso”. Su columna Un Hilito de Sangre, fue parte de la revista La Mosca en la Pared, publicación llena de grandes plumas y de excelente estilo que fue bandera de generaciones noventeras que buscaban algo fresco que leer.
  • ¿Por qué desaparece La Mosca en la Pared, no estaba amortizando como se esperaba?
  • El proyecto daba frutos pero los editores destruyeron a la gallina de los huevos de oro, pidieron más dividendos, pusieron a Hugo García (director) contra la pared. Llegó un momento en que no hubo manera de satisfacer las exigencias.

Así explica Ruvalcaba el fin de La Mosca en la Pared, la cual se mantiene actualemente vía internet; canal que de acuerdo con Eusebio, avanza a paso arrasador gracias al crecimiento apabullante de la red de redes.

Eusebio Ruvalcaba enaltece con su persona a la sencillez y se retira con un apretón de manos a concluir con su bitácora del día. Sorprendente la persona detrás del escritor, un tipazo que se mantiene con los pies bien plantados en la tierra a pesar de sus éxitos. A pesar de haber convivido con los clásicos, de poder contar las anécdotas de Rulfo o de Sergio Magaña; a pesar de ser ya una pieza clásica para la literatura moderna; a pesar de que su nombre recuerde con nostalgia la adolescencia entre números de La Mosca… y su alma en plena juventud.

 





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