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A partir de 2013, en las colonias de mayor vulnerabilidad social de México se implementó el Programa Nacional de Bibliotecas Comunitarias “Nos Mueve la Lectura”, iniciativa que integra a profesores jubilados y pensionados del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado con el fin de reducir la violencia en comunidades de alta marginación.

El programa ofrece un espacio para el desarrollo cultural y afectivo de los adultos mayores, involucrándolos de forma activa como promotores, sin importar su situación económica o social.

“Pensamos que los maestros han tenido el libro como su instrumento de trabajo toda la vida, nos dimos a la tarea de identificar a jubilados y pensionados que viven en los polígonos generadores de violencia y los invitamos a que se sumaran al programa, con base en los acervos del Programa Salas de Lectura de la Secretaría de Cultura, así comenzamos a operar”, señala Alejandro Sandoval Ávila, escritor y promotor cultural del proyecto

A la fecha, se han logrado instalar alrededor de 400 bibliotecas en toda la República, particularmente en zonas difíciles del país, comunidades de la frontera sur y norte, en estados como Tamaulipas, Sinaloa, Guerrero y Veracruz, pero se proyecta llegar a 1000 centros al concluir el año.

El programa dota a los voluntarios con libros de literatura, narrativa, poesía, teatro, entre otros, para que instalen dentro de su casa una sala de lectura y compartan el gusto por los libros. Algunos de los centros también han integrado otras actividades como clases de pintura o dibujo y fungen como una casa de cultura local.

Los voluntarios reciben capacitación para orientar y acompañar al público, herramientas fundamentales en la mediación lectora. Se trata de una política integral en favor de los adultos mayores y la comunidad, para que compartan su experiencia e incidan en el desarrollo social y cultural.

Sandoval anunció que el programa sigue creciendo y ante los retos que se presentan, la irrupción de nuevas tecnologías y los hábitos de lectura de los jóvenes, se ha planteado la posibilidad de llevar libros digitales a los centros, especialmente a los de difícil acceso. Además, se trabaja en la producción de audiolibros en colaboración con Radio UNAM, un proyecto ambicioso que involucra a los profesores en la narración de las obras.

Sobre el futuro refirió, “tenemos dos temas importantes: llegar a fin de año con a la cifra que aspiramos y el recambio de las dotaciones de libros, un reclamo que nos hacen los voluntarios ya que el material se daña o se agota y hay que llevar nuevos acervos, rotarlos”.

Esta nueva etapa contempla la colaboración con otras instancias como la UNAM, el Fondo de Cultura Económica, Siglo XXI Editores, que sumarán sus acervos para enriquecer a las bibliotecas y ampliar la oferta de libros. El Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) también contribuye en la capacitación sobre el manejo de colecciones, entre otros temas. Además, se planea invitar a autores para que convivan, intercambien ideas, conocimientos y experiencias con sus lectores.





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