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PorMarianna Stephania / @geminiac

En estos tiempos donde las plataformas como Twitter son ocupadas para la creación literaria tenemos historias cada vez más breves y limitadas a los 140 caracteres. Es por esto que la escritura fragmentaria y la brevedad son características en esta clase de microhistorias que abundan cada vez más en el internet. Sin embargo, las microficciones no son cosa nueva, como se puede ver en El canto de la salamandra. Antología de la literatura brevísima (Arlequín, 2013) cuya selección y prólogo fue realizado por Rogelio Guedea.

En el inicio se encuentra un breve prólogo en diez fragmentos que justifica la antología, es decir, se dice cuáles fueron los criterios de inclusión, se habla brevemente de los orígenes del género, además de aportar la bibliografía más relevante para su estudio. Sin discutir sobre el término de microficción, microcuento o microrrelato, Guedea propone no distraerse en el nombre sino hacer énfasis en la brevedad de los textos y en su postura estética y, en diálogo con estudiosos como Lauro Zavala y Javier Perucho, concluye que la microficción es un género híbrido, que cambia constantemente y que “se contamina” de otros géneros como la viñeta o el aforismo.

Guedea propone a cuatro autores como los pilares de la literatura breve: Reyes, Estrada, Silva y Torri. Los otros autores que integran la antología son una parte importante de la construcción del género. La antología no sólo tiene su acierto en tratar a los autores canónicos sino que agrega a los autores más jóvenes, concluyendo con Hugo López Araiza, autor de Las infinitas cosas (Alfaguara, 2011) y que no sobrepasa los 25 años.

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La brevedad de los textos permite que se pueda abarcar más de cien años de la minificción en México, aunque algunos autores quedaron fuera, Guedea seleccióno los más significativos, ya que cada uno de esos veinticuatro autores han hecho aportaciones, ya sea de tipo temático o estilístico. De esta manera, esta antología es una selección bien justificada y un panorama de cómo se ha construido la microficción en nuestro país. El humor, la ironía y la reflexión son algunos de los elementos que se encuentran en los textos. Aunque hay una gran diversidad de estilos, temáticas y tonos, incluso un mismo autor puede mostrar las diferentes variantes de su propia literatura. En algunos, como en Tario, será predominante la fantasía, pero en otros como Campobello es la realidad la que impera en sus textos, mientras que en otros autores será la observación de la vida cotidiana.

 

De esta manera, El canto de la salamandra es una gran selección que incluye a los escritores mexicanos más notables y se da una muestra de diez relatos breves de su autoría. Se encuentran los más reconocidos como Monterroso, Torri, Arreola, Reyes y otros menos conocidos pero igualmente importantes como Tario, Campobello y Elizondo. Pero también podemos encontrar la creación de autores más jóvenes como Alberto Chimal, Cecilia Eudave y el mismo Rogelio Guedea. Lo que nos da un panorama de lo más relevante en la literatura breve mexicana, desde los pilares hasta las nuevas aportaciones al género.

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“El canto de la Salamandra”
Rogelio Guedea
Ediciones Arlequín, México 2013

Idioma: Español
ISBN: 9786079046644 (papel)
Año: 2013
Formato: Media carta
No. páginas: 192





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