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La verdad es que no podremos declarar al libro eléctronico campeón hasta no ver una buena versión de Tristram Shandy. Esta es la famosa página marmoleada de una priemra edición.

Michael Hart, fundador de Project Gutenberg, murió el martes pasado en su casa ubicada en Urbana, Illinois en Estados Unidos. Antes de inventar el libro electrónico (eBook) Hart participó activamente en Corea durante la guerra de Vietnam, un suceso que sin duda influyó en la concepción de su invento, que él relata de la siguiente manera:

Lo que pasó fue que en mi camino pasé por un supermercado GIA. Estaba por celebrarse el bicentenario de la independencia así que regalaron imitaciones de documentos históricos en forma de pergamino junto a los abarrotes. Entonces, mientras buscaba en mi mochila algo de comer me encontré con la Declaración de independencia y se me prendió el foco. Pensé por un momento esperando a que se me ocurriera algo que pudiera hacer con la computadora más allá de transcribir la Declaración de independencia, algo que pudiera permanecer después de cien años; pero no se me ocurrió nada, entonces nació Project Gutenberg.

El relato habla de un tiempo muy diferente al nuestro tecnológicamente, los principios de los setentas, donde las computadoras no eran de ningún modo máquinas para el uso de las mayorías. Hart utilizó una Xerox Sigma V perteneciente a la Universidad de Illinois. Una de los sucesos que entonces él  proponía para el futuro era la posibilidad de que cualquiera pudiera cargarlo todo en su bolsillo, incluyendo libros; lo que en el caso de éstos últimos si pudo atestiguar con la aceptación masiva de los lectores electrónicos portátiles.

La verdad es que no podremos declarar al libro electrónico campeón hasta no ver una buena versión de Tristram Shandy. Esta es la famosa página marmoleada de una primera edición.

Hoy en día Project Gutenberg incluye cerca de 36,000 libros para su descarga gratuita en una gran variedad de formatos, audiolibros y otros contenidos audiovisuales cuyos derechos ya están en el dominio público. La mayoría están en inglés pero también los hay hasta en lengua maya y náhuatl, además de numerosas traducciones en y desde la mayoría de los idiomas. Además el proyecto ha influido en otros, como Open Library o el de la biblioteca británica, que ofrecen una aplicación para iPad donde pueden consultarse libros escaneados a partir de primeras ediciones.





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