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Con motivo de su nuevo libro La gran novela latinoamericana, Carlos Fuentes publicó en Babelia un breve artículo que esta publicación anuncia como “El canon de Carlos Fuentes” en su portada y cuyo título es Estirpe de novelistas. Este tipo de textos generan polémica casi de forma intrínseca. Podría pensarse que esa es la razón original para su existencia: la discusión.

Como tal, es un texto que propone un canon y a la vez prefiere un género: la novela. Pero más allá de lo que esa decisión pueda decir de otros autores, como Borges (que es mencionado porque aunque no haya escrito jamás una novela no puede ser evadido) Fuentes asume ciertas posturas que parecen estar puestas tal vez como trampas para generar polémica entre los lectores. Hay ciertas ambigüedades que no clarifica y toma por sentado dando lugar a texto hecho para dar de que hablar.

Son tres las que me parecen más significativas: Faulkner y el Caribe, la lengua y los procesos de colonización en diferentes regiones de América y la decisión de tomar la conquista española como el principio del canon en América.

El adscribir a William Faulkner con el Caribe es una osadía. Faulkner es uno de los grandes narradores de Estados Unidos, por lo que es considerado como parte fundamental de un canon americano pero diferente al nuestro por razones de cultura y por lo tanto de lengua. Sin embargo, Faulkner pertenece al sur de ese país, donde la influencia de la cultura africana y caribeña es muy fuerte; pensemos en el Rhythm & Blues y sus derivaciones. Desde luego, decir que tiene una influencia es muy diferente a colocarlo junto a autores de las colonias caribeñas.

Esas diferencias culturales nos llevan al segundo punto, que es donde la tradición latinoamericana se despega de la norteamericana. Aunque puedan tener puntos en común, no podemos reclamar a autores de habla inglesa o francesa como parte de la tradición de la novela latinoamericana, siendo ese término el que separa a dos culturas diferentes.

Desde luego que lo latinoamericano ya implica la presencia del español y el portugués, pero un canon para Latinoamérica es un buen momento para incluir los textos, que aunque no pertenezcan al género, pertenezcan a tiempos y lenguas anteriores que sucedieron en dicha región; como el caso de Nezahualcóyotl.

Esperemos que el libro completo justifique y discuta estos y otros puntos. Seguramente pronto saldrán diferentes reacciones a este canon.





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