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“Nadie conocía su historia; y menos que nadie, los de la junta”: es éste el comienzo de El Mexicano, relato de Jack London, publicado por vez primera en el lejano 1911, y que Nostra Ediciones rescata un siglo después bajo el formato de una novela gráfica, ilustrada por el historietista argentino Edu Molina.

Cuando una editorial mexicana une el talento de un escritor estadounidense y de un historietista argentino, sabemos que vivimos la plenitud de la globalización. El Mexicano se trata de uno de los textos menos populares de Jack London, aborda la historia de Rivera, un boxeador de cualidades excepcionales y dueño de una oscura personalidad, que sube al ring con la única intención de financiar la lucha revolucionaria.

“Tengo un amigo que imprime camisetas, y en alguna reunión salió la idea de hacer estampados con diseños de libros; entonces hice una serie de dibujos que podían ser portadas de esos títulos: Corazón Delator de Poe, La Metamorfosis de Kafka y El Mexicano de Jack London. Eso lo vieron los editores de Nostra en algún blog mío y me invitaron a hacer el trabajo”, confiesa Edu, sobre el nacimiento de la apuesta editorial.

Alumno del uruguayo Alberto Breccia, a quien describe como el mejor dibujante que ha existido, Molina comenzó a publicar su trabajo para revistas underground en su país natal, para después incluirse en las filas de la revista Fierro, especializada en cómic y polémica por su crítica al aparato gubernamental en una época apenas posterior a la dictadura.

Más tarde, en la década de los 90, y con el guión de Alberto Grillo, lanza Animal Urbano, cómic cuyo protagonista es un antihéroe enemigo de las injusticias del sistema, que desaparece en el 2002, “lo mató la crisis económica”, comenta entre risas el dibujante. Ese mismo año se muda a México.

Desde entonces, Molina se mantiene “de trabajos que den para comer”, como él mismo los describe, en especial en el ámbito publicitario. El Mexicano, es su primera participación en novela gráfica, se trata de un proyecto que le llevó concluir un año y medio, aunque no se dedicó exclusivamente a ello.

“London era la aventura, por eso es que debió haber sido guionista de cómic. De haberle hecho guiones a Hugo Pratt, hubiera brillado en el género. El mexicano es casi un guión, es un semilibro ilustrado, adaptarlo a novela gráfica fue sencillo porque las imágenes te vienen inmediatamente a la cabeza”, destaca el historietista.

Para el ilustrador, haber trabajado en este lanzamiento significa, además de una enorme satisfacción, una deuda saldada con su juventud: “es un cuento que me acompañó desde muy joven, cuando lo encontré en la biblioteca de mis padres, una de esas lecturas que te marcan. Y ahora ya puedo decir que lo incorporé a mi vida” puntualiza el nacido en La Plata.

“Yo creo que puede ser una cuestión económica, yo veo que hay mucha autoedición pero no prospera; no creo que sea una cuestión de calidad. Hay un montón de cosas de marketing que tienen que existir y a veces no están al alcance”, afirma el sudamericano cuando habla de la escasez de novela gráfica en países como México o Argentina.

Y agrega: “editoriales de cómic no hay, están las que se dedican a relanzar productos estadounidenses. Conozco gente muy talentosa en México que ha tratado de sacar libros de alta calidad y no pegan. Quizá a la gente tampoco le interesa. La verdad no firmaría una respuesta porque no estoy tan seguro”.

Aunque Edu no niega preferir la historieta sobre la novela gráfica, tampoco descarta repetir la labor, con una novela del estilo de ficción de Asimov o ilustrar El Extranjero de Albert Camus, su novela favorita. Así podrá continuar con la revolución del género en Latinoamérica.





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