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Anécdotas, grabaciones curiosas y mucho buen humor. Eso fue lo que pudieron disfrutar los asistentes a la sesión de escucha que se llevó a cabo el pasado miércoles 10 de enero en la Fonoteca Nacional de México.

El músico y promotor cultural José Luis Paredes Pacho y el maestro Aurelio Tello fueron los encargados de conducir esta sesión dedicada a difundir la memoria histórica del Rock en México, además de dar seguimiento y continuidad al lanzamiento del libro «La música en México: Panorama del siglo XX», editado por CONACULTA y en el que el ex baterista de Maldita Vecindad escribió el capítulo dedicado al Rock Nacional.

Bajo una dinámica bastante ágil y hasta cierto punto lúdica, Pacho presentó a los asistentes una selección de temas representativos del desarrollo histórico del rock en México. El recorrido musical inició con «El relójito» versión que la vedette Gloria Ríos (a quienes muchos consideran la reina olvidada del rock en México) hizo en 1956 al clásico  «Rock around the clock» de Bill Halley. Se trata de una de las primeras grabaciones del género de las que se tiene registro en México.

Paredes señaló que uno de los rasgos característicos en los inicios del rock en México fue el dialogo entre géneros. De esta forma, artistas como Gloria Rios, Pablo Beltrán o La Venus Ríos Big Band comenzaron a  fusionar sus ritmos con instrumentos como la guitarra eléctrica en sus versiones de temas del Rock norteamericano. Este dialogo también estuvo caracterizado por el humor que artistas fronterizos como El Piporro le añadían a sus adaptaciones como una forma de decir: «No soy nortemericano, pero también me gusta bailar rock y pasarla bien». Pacho compartió con el público esta curiosa muestra de Rock Ranchero en la que Piporro incluye la guitarra eléctrica y fragmentos de «Dont be cruel» de Elvis Presley.

También señaló que la proliferación de las traducciones a temas norteamericanos fue responsabilidad de disqueras mexicanas como Melody, que eludían el pago de derechos de autor de manera compleja, escudándose en que su producto eran sólo adaptaciones al español.

Posteriormente, se hizo incapié en los origenes de las producciones originales y la importancia del Rock Chicano, que se caracterizó por incorporar elementos de la psicódelia y letras generalmente cantadas en inglés.

El Festival de Avándaro también fue abordado debido a su importancia como punto de quiebre en la sociedad mexicana. Lo que en un inicio fue una carrera de autos organizada por jóvenes de clase alta en las que se anunciaba un concierto de clausura, derivó en un evento que desbordó la capacidad del recinto y alarmó a la sociedad respecto a la enorme influencia que el rock despertaba en los jóvenes. Pacho presentó una de los temas de Peace and Love, grupo estelar en Avándaro, integrado por jóvenes de clase media y que logró construir un rock de avanzada debido a su dominio del idioma inglés y de la incorporación de ritmos caribeños a su propuesta musical.

Para Paredes: «El rock fue reprimido en méxico pues desafiaba al sistema patriarcal arraigado hasta ese entonces en México. En ese escenario, la guitarra eléctrica y minifalda fueron los íconos que el sistema autoritario de nuestro país reprimió incansablemente.

Tras el festival de Avandaro, los grupos mexicanos más importantes del momento como Peace and Love y Three Souls in My Mind fueron orillados al arrabal y la clandestinidad de lo que el escritor Parménides García Saldaña bautizaría posteriormente como Hoyos Funki.

Es a mediados de los setentas cuando la necesidad de hablar de una realidad adversa hace que los grupos de rock mexicano vuelvan al idioma español. Para finales de la década, nace el movimiento denominado «Rock Rupestre», inaugurado por Jaime López en 1978 y popularizado por Rockdrigo González en la década de los ochentas.

Este regreso al idioma español, del diálogo entre géneros y al humor en las composiciones fue popularizado por Botellita de Jérez en la década de los ochenta y su amalgamación de los distintos estratos sociales a través del sentido del humor.

Durante la sesión también se recordó que el boom del rock mexicano en los ochentas surgió a raíz de una broma. Cuando Caifanes decidió incluir en su disco debut su versión de la guaracha «La negra Tomasa», el rock mexicano entró por primera vez a un mercado masivo que atrajo a las grandes disqueras y al público masivo pues el tema se convirtió en un éxito en estaciones de música popular y hasta de música tropical. Grupos como Caifanes, Maldita Vecindad, Neon, Alquimia y Cecilia Toussaint fueron los primeros en ser firmados por disqueras transnacionales.

En la parte final de la sesión, Pacho abordó brevemente como el rock mexicano, de la mano del abaratamiento de la tecnología comenzó a florecer y penetrar en los estratos más cerrados de nuestro país. Grupos como Sentimientos Contradictorios o Los Cojolites quienes incorporan en sus composiciones instrumentos tradicionales como la concha de tortuga, la guitarra acústica y el arpa con guitarras eléctricas son un ejemplo de esta penetración.

Paredes también destacó como la relación entre tecnología y música ha generado nuevas vías de comercialización basada en la autogestión. También recalcó la pluralidad y divergencia del rock nacional al incluir nuevos género y propuestas a partir de la década de los noventa. Uno de los temas que propuso Pacho para ejemplificar estas particularidades es «Danzón» de Café Tacuba y Control Machete.

Debido a lo limitado del tiempo disponible, Pacho concluyó su sesión haciendo un recuento del rock nacional en los últimos años, puntualizando el fenómeno de la música electrónica de Nortec como uno de los primeros ejemplos de la difusión viral de la música. Pacho comentó como su fundador Pepe Mogt, decidió registrar el estilo musical de Nortec como «dominio público» para favorecer el concepto Colectivo de su música y su popularización en todo el mundo.

De esta forma, terminó una breve pero animada sesión de escucha en la que convivieron más de 70 personas de todas las edades. Para concluir, el maestro Aurelio Tello invitó a los asistentes a la próxima edición de este ciclo, que abordará el panorama de la Ópera en México y que se llevará a cabo en el mes de Febrero .

Tello destacó que al igual que en esta ocasión, un personaje representativo del género conducirá la sesión de escucha, para ofrecer una visión musical de adentro hacía afuera que despierte el interés del público por los diferentes géneros y estilos de la música mexicana.

Concluimos esta breve crónica invitando a los lectores de Resonancia Magazine a visitar regularmente la Fonoteca Nacional y aprovechar las actividades culturales gratuitas que se ofrecen regularmente en este recinto.





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