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Me llamo Marco Paul, soy parte de una banda de rock mexicana llamada Sour Soul.  La banda comenzó en el 2007 y al principio cometimos un grave error: ir a todas las disqueras transnacionales a presentar demos e intentar convencer a los devoradores de almas artísticas que nos firmaran, para así, poder grabar nuestro primer disco.

Afortunadamente ninguna lo hizo, pero tuvimos la suerte de agradarle a Simón Medina, entonces director general de Sony ATV Music Publishing. Simon es un melómano fanático de ELO, Gong, The Move, entre otros, que no tenía nada que ver con todos los demás ejecutivos ex-magnetos, que lo único que les interesa es crear un producto efímero formado en su mayoría por mirreyes sin talento, para así seguirle vendiendo al público mexicano la misma basura que hace 30 años.

Simón le presentó nuestro proyecto a Tony Rancich, dueño del Sonic Ranch, un estudio en El Paso, Texas, a Tony le gustó la banda y nos apoyó con un descuento del 75%, grabamos el disco y lo presentamos de forma independiente en diciembre del 2008. Lamentablemente seis meses después salió Simón de Sony ATV, se dice que por nuestra culpa, ya que invertía más tiempo en nosotros que en la compañía, nosotros no estábamos firmados, a la compañía no le interesábamos y siempre le dijeron que Sour Soul era una pérdida de tiempo.

Después de la presentación de nuestro primer álbum, comenzamos a formar una sólida base de seguidores y obviamente intentamos poner nuestras canciones en rotación en las únicas estaciones de la frecuencia modulada que vale la pena escuchar en el D.F., y que todos conocemos muy bien, en Reactor 105.7 no nos ponían porque cantamos en inglés, y eso, ¨es muy mal visto¨ si eres una banda mexicana, pero si eres francés, alemán, ruso, español, ucraniano o cantonés, no hay problema, así que nos ganamos seguidores en la capital y el interior de la república haciendo lo que según nosotros hacemos mejor, tocar en vivo.

Hace 2 años decidimos hacer nuestra primer gira por Estados Unidos, fue lo más lógico, ya que cantamos en inglés, así que vendimos nuestras posesiones, compramos una camioneta en San Diego, California, mandamos cientos de e-mails a todos los dueños de bares y pequeños foros de Estados Unidos; la mayoría nos dejaban tocar, pero sin paga alguna ya que nadie nos conocía y no éramos negocio; el poco dinero que ganábamos vendiendo discos y playeras se invertía en gasolina para poder llegar a la siguiente ciudad, pedíamos posada todas las noches al terminar de tocar (siempre hay gente que nos recibe en su casa en todas las ciudades, ahora son amigos con los que nos quedamos cada vez que vamos de gira), comíamos una hamburguesa de a dólar al día y en promedio nos bañábamos una vez cada cinco días, a veces siete.

Conocimos a mucha gente, a los dueños y promotores les gustó y nos ofrecieron una paga justa por regresar y así lo hemos hecho hasta el día de hoy, cada vez es más fácil, cada vez hay más gente en las tocadas, pero seguimos independientes, no disquera, no broker, sólo nosotros, nuestros amigos, amados seguidores y la gente que cree en el proyecto.

Regresando de la primera gira me di cuenta que en todos los festivales y conciertos del país tocan las mismas bandas de siempre, los apadrinados de Café Tacvba, Molotov, Fobia, bandas de la agencia artística de OCESA, Seitrack, etcétera, no está mal, todos queremos que nuestros amigos y conocidos músicos toquen en los mejores eventos, lo que está mal es monopolizarlo, meter el pie y tratar de hundir a toda banda que demuestre tener talento o la mínima oportunidad de llegar a ser grande, no darle oportunidad a miles de excelentes bandas mexicanas de rock, metal, hardcore, punk, funk, pop, cualquier género.

Lo más triste es darte cuenta que en pleno 2011 ni siquiera importa la música, el talento no vale, sólo importa el amiguismo y el compadrazgo. En México el mundo el negocio de la música es una mafia (como todo) y en mi experiencia solo hay dos formas de lograr algo en el rock, conocer a alguien que esté dentro de la mafia, pedir un favor, vender tu alma y desplomarte a la misma velocidad con la cual llegaste a la cima o hacer música honesta, tocar en vivo lo más posible, encontrar tu sonido, mandar todo y a todos a la chingada y aguantar la carrera de resistencia, que sé, para mi, apenas empieza.

Marco Paul Silva es compositor, tecladista y vocalista de la banda mexicana Sour Soul, con quienes ha editado 2 discos de forma independiente: «Liquid Sky Divers» (2009) y «L’Appel Du Vide» (2011). Su iniciativa como músico, productor y promotor lo ha llevado a tocar con su banda en gran parte de la Unión Americana y en escenarios tan renombrados como el del festival South by Southwest que se realiza cada año en la ciudad de Austin, Texas.

Las presentaciones en vivo de Sour Soul suelen estar cargadas de energía, vitalidad y mucha fiesta, por lo que les recomendamos visitar la página www.soursoul.com periódicamente para enterarse de sus próximas presentaciones.

 





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