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A estas alturas del partido, todos conocemos que el poder de las redes sociales no radica en lo que posees, sino en lo que compartes con tus amigos.

El éxito de redes como Facebook y Twitter radican en el flujo constante de información y entretenimiento de tus fuentes, y tal vez gracias a ese poder de persuación, en más de una ocasión hemos terminado comprando un libro, un disco, visto una película en el cine o asistiendo a algún evento.

Esta lógica es la que ha convencido al creador de Facebook, (Mark Zuckerberg) a señalar que Spotify, el servicio de reproducción gratuita de música por internet, creado por el visionario sueco Daniel Ek, está llamado a ser el futuro de la música.

La filosofía de Ek radica en darle a los usuarios la mayor cantidad posible de música posible a través de streams gratuitos. Y cuando hablamos del catálogo musical de Spotify nos referimos a palabras mayores: practicamente TODA LA MÚSICA editada por un sello grande se alberga en la extensa colección de servidores de Spotify.

A diferencia de los servicios gratuitos de reproducción gratuita como Soundcloud o Mixcloud, el modelo de negocio de Ek incluye un ambicioso plan comercial que remunera a las grandes disqueras una parte de los ingresos recibidos por concepto de publicidad cada vez que una de sus canciones es reproducida y compartida gratuitamente por los usuarios.

De esta manera, el usuario se beneficia al tener un acervo gigantesco de música a su disposición, el proovedor comercializa ese tráfico masivo con publicidad web y los sellos discográficos se benefician por la «renta», por así decirlo, de su música.

La estrategia comercial que une a Facebook y Spotify tiene que ver con el enorme valor comercial de Facebook como catalizador de los hábitos de consumo que comparten sus usuarios de la red social.

La lógica es simple: Cuando ibas a la escuela usabas camisetas con los nombres de las bandas que te gustaban y que en cierto sentido definían tu personalidad. Hoy en día, todos pueden saber tus gustos musicales por lo que compartes en tu muro de Facebook.

Desde esta perspectiva, la posibilidad de reproducir gratuitamente y de manera legal un acervo inagotable de música entre los 800 millones de usuarios de Facebook podría cambiar de manera radical la forma en que se comercializa la música.

A diferencia de las descargas digitales de Itunes, el negocio de Spotify no radica en cuanta música bajas, sino en cuantas veces reproduces canciones que ni siquiera se encuentran contenidas en tu equipo. Aunque oficialmente las ganacias de las disqueras se reducen a centavos, los millones de micropagos por reproducción de canciones como las de Lady Gaga en perfiles de Facebook se convierten en ganancias millonarias diariamente.

Aunque el éxito de Spotify en Europa ya es toda una realidad, no dudamos que los gigantes norteamericanos Google y Itunes opongan cierta resistencia al inovador modelo comercial de Daniel Ek, que lenta, pero consistentemente comienza a irrumpir en el continente americano.

Aunque el servicio de Spotify aun no esta disponible en México, ya es posible inscribirse a una lista de espera preliminar al lanzamiento de esta herramienta musical en nuestro país.





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