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Si no es común escuchar un bajo eléctrico como instrumento solista, mucho menos común es escuchar en un mismo escenario a tres bajistas virtuosos.

Ayer por la noche en el Centro Cultural Roberto Cantoral me toco presenciar en primera fila un concierto muy especial. Dos grandes músicos norteamericanos: Trey Gunn (conocido por su trabajo con King Crimson), Michael Manring (gran monstruo solista en el bajo) y el mexicano Alonso Arreola quien no necesita mayor presentación. Basta con decir que figura en el Top 5 de bajistas en nuestro país.

Alrededor de las 9 p.m. salió a escena Alonso en su papel de anfitrión tanto para público como para sus dos amigos y colegas músicos. “From Seattle, Washington” -dijo Arreola a la usanza de los clásicos maestros de ceremonias- “Trey Gunn“. Del mismo modo presento al maestro de Oakland, California: Michael Manring.

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Instantes después, Alonso comenzó a tocar una frase musical usando la técnica de tapping, es decir golpeando las cuerdas con las yemas de los dedos en lugar del tradicional pisar con la izquierda y jalar con la derecha.

Transcurridos algunos compases ingresó al juego el ex-King Crimson, Trey Gunn para que más adelante un sonriente Michael Manring se uniera a la pieza.

Terminada la primera rola, los bajistas americanos se retiraron del escenario para dejar sólo al mexicano quien abrió su número con un tema que él mismo define para describir una pesadilla. Ese tema era uno de esos compuesto por frases musicales de rapidez vertiginosa pero entre cada una de ellas dejaba entrever pequeños fragmentos de clásicas líneas de bajo evocando desde los Beatles hasta Michael Jackson pasando por The Police.

Los siguientes piezas de Alonso Arreola mostraron sus diferentes formas de expresarse, evidenciando el amplio lenguaje musical que posee además de su singular teatralidad en el escenario. En algunos de los temas que toca se ayuda de un procesador electrónico de sonido que mantiene grabadas en memoria determinadas frases al momento en que va tocando y que se van reproduciendo cíclicamente para que  posteriormente él pueda encimar una nueva idea sobre lo ya grabado.

Al hacer esta rutina Alonso se transforma en un chef que va sazonando su platillo con distintas frases musicales generadas al momento.

Para su último número, Arreola pide la presencia de Trey Gunn con quien ejecuta una pieza con dos Ukeleles. De ahí Trey despide a Alonso y se queda sólo ante la audiencia para interpretar dos piezas con su Warr Guitar, una guitarra de 10 cuerdas que se toca sobre las piernas utilizando tapping. El sonido de su guitarra va procesadoelectrónicamente en una laptop.

La intervención de Trey Gunn fue quizás la más breve de las tres, las piezas que  presentó visitan el mundo hacia del Rock Progresivo, la combinación de timbres y notas largas generan diferentes atmósferas sonoras evocando diferentes estados de ánimo. Enmedio de dos piezas Trey Gunn comparte al público lo mucho que disfruta tocando en Ciudad de México y viene un breve intermedio antes de que llegue a escena el genial Manring.

Michael Manring estaba sin duda feliz de realizar su trabajo, casi todo el tiempo tocó con una sonrisa en el rostro además demostró una gran modestia al momento de agradecer las ovaciones. El número de Manring fue de tres largas improvisaciones en cada una de ellas utilizando distintos bajos, por supuesto explicando a grosso modo la particularidad que tiene uno de sus bajos que fue diseñado específicamente a sus instrucciones: El Hyperbass. El Hyperbass cuenta con distintas palancas que le permiten modificar la afinación de las cuerdas de forma instantánea.


 Independientemente de su virtuosismo, lo que más cautiva de Manring es la emoción que transmite al momento de tocar. Los temas que interpretó van desde lo contemplativo hasta un emocionante blues. Por momentos he de confesar que se me formó el nudo en la garganta.

Para su último número, Manring complació a algunos asistentes con su pieza Selene. La que de acuerdo a su explicación, escribió específicamente para el Hyperbass lo cual permite ver el instrumento en acción continua.

Para finalizar el evento, Manring convocó de vuelta a Alonso Arreola y Trey Gunn y se unieron a él para despedir la noche con otra interpretación a trío.

Un placer para su servidor como bajista el haber visto a estos tres maestros en escena, cada uno con un estilo muy particular pero  teniendo los tres un elemento común: Romper las fronteras convencionales de la música para buscar nuevas formas de expresión humana.





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