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Después de muchisímos años de intercambiar poesía y música, Brian Eno lanzó el álbum Drums Between the Bells con el poeta Rick Holland. A lo largo de varias entradas en su blog, Eno ha hablado del espíritu del disco, sin embargo hasta el día de ayer escribió en Re-view sobre una de las partes que casi nunca ponemos atención y que incluso ha provocado intensas discusiones al interior de muchas bandas o demandas a disqueras por el intento de vender canciones de forma individual.

El orden de las canciones dentro de un álbum es un tema delicado, sin embargo la explicación de Brian Eno y su propuesta para escuchar Drums Between the Bells vale la pena compartirla completa:

Órden de Ejecución

“Hemos pasado mucho tiempo escuchando las canciones de este álbum en diferentes secuencias … tratando de encontrar una buena secuencia para presentarlo. Este es un tema tradicional al hacer un disco – porque una canción puede adular o matar la que sigue. Era más fácil en los días de vinilo, ya que se trataba de lídiar con dos tipos de música – Lado 1 y Lado 2 – y era relativamente fácil dividir el material en dos grupos de, por ejemplo 5 o 7 canciones. Pero cuando llegaron los CDs, de repente tenías un flujo continuo de hasta 80 minutos de música.



Ahora estamos en una era diferente de nuevo, donde mucha gente descarga tracks de forma individual y realmente no tienes idea de en qué orden (o en compañía de qué) será escuchado tu trabajo. Sin embargo, como si la descarga no existiera todavía, hemos invertido un montón de tiempo tratando de llegar a un orden que sonaba bien si lo reproduces de principio a fin.

Para que te hagas una idea de las dimensiones de este problema: Yo estaba trabajando con una banda una vez en un álbum de 15 canciones, y estábamos empezando a preguntarnos como darles una secuencia. Alguien en la banda dijo: ‘¿No podríamos sencillamente escuchar todas las alternativas?’. Decidí averiguar cuánto tiempo nos tomaría. El número de secuencias es 15x14x13x12x11x10x9x8x7x6x5x4x3x2x1 …. que es un magnífico 1.307.674.368.000 – o aproximadamente 1,3 billones de posibles secuencias. Si cada una de estas secuencias te toma una hora para oír, asciende a alrededor de 150 millones de años de escuchar continuamente. Si te gusta dormir y tener una vida social, se debe multiplicar por 3, que llevaría hasta 450 millones de años – por lo que tendríamos que haber comenzado a escuchar a mediados de la Era Paleozoica, rodeado por desconcertadas formas de vida, para haber cumplido el plazo de principios de julio de 2011 en la era del Holoceno.

Es evidente que, para nosotros los mortales, pasar por todas las alternativas no es una opción. Así que Rick y yo, por desgracia mortales, escuchamos en forma aleatoria – dejamos el reproductor de CD lanzando las pistas en cualquier orden, y prestamos atención a las combinaciones que tenían sentido (o sonaban horrible). Así es como hemos construido el orden de reproducción, pero había una mosca en la sopa: la respiración de los cuervos. Independientemente de lo que parecía debíamos hacer, había una que no quería sentarse cómodamente. Realmente quería estar sola, separada de todo lo demás. Es por eso que ponemos el minuto de silencio, de modo que, para los que escuchan el disco como una experiencia continua, habría una pausa antes de comenzar. (No es un silencio en realidad – puse un poco de ruido blanco, un falso silbido de cinta por ahí… para hacer una señal psicológica de que algo estaba pasando.)

Mi sugerencia es escuchar de vez en cuando el álbum de forma aleatoria. Eso produce algunas sorpresas agradables, como de repente darse cuenta de un track que realmente no habías notado antes”.

Ahora, escuchen Drums Between The Bells.

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