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En Resonancia Magazine la conocimos hace 3 años. Fue a través de un correo electrónico en el que nos daba a conocer el lanzamiento de su primer material como supimos de Le Parody.  Aquel largo titulado Cásala (Soundtrack) llamó de inmediato nuestra atención  por su calidad y lo poco común de sus canciones llenas de samplers, armonías y sonidos  de manufactura diferente y fresca.

Detrás del timbrado digital del mensaje estaba Sole, la genio creativo detrás de Le Parody, proyecto rítmico y emocional a partes iguales que se  caracteriza por el uso ingenioso de cajas de ritmos y emuladores electrónicos que conviven con la música del ukulele, la trompeta del genial Frank Santiuste  y la brillante voz de la joven compositora española.

Aunque en México Cásala nos resultó bastante refrescante y con ciertos guiños  al trabajo de gente como El Guincho, en su país la carrera de Le Parody no pasó desapercibida y distintos medios anticipaban que su música pintaba para cosas grandes. Fue nuestro colaborador Ignacio Pato quien desde Madrid, nos aclaró un poco más el panorama sobre su propuesta en una excelente nota publicada en estas páginas digitales.

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A tres años de recibir aquel mensaje, Le Parody anunció el lanzamiento de “Hondo”, un primer material de larga duración en el que se refleja todo el camino recorrido, su crecimiento artístico y hasta su activismo y su forma de entender la equidad en las vías de comercialización y distribución de la música.

La llegada de su primer larga duración ha llamado enormemente la atención de medios españoles del calibre de Mondo Sonoro, Radio 3, Zona De Obras y Remezcla por mencionar solo algunos. Aunque los periodistas, tan acostumbrados a llevarse su tajada de fama, con descripciones tan estridentes y que solo ellos entienden como: “folclore hecho por máquinas” u “opción clubber de neoflamenco”no dejan de emitir comentarios positivos.  La verdad sea dicha, el éxito de Le Parody va más allá de las palabras que los opinadores podamos acomodar en torno a su trabajo.

Lo suyo es mucho más grande que una buena reseña en Pitchfork, o una nota en Vice,  sencillamente porque su música va más allá de un momento temporal y apela a las emociones más profundas. Sus letras cuentan, a su modo, historias que se mueven entre el desencanto, la catarsis y la ilusión.

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En Hondo, hay música honesta, música de autor que provoca y emociona a partes iguales. En su idea musical conviven los ritmos que invitan al baile y los sampleos que a veces fascinan y que a veces provocan fisicamente por su repetición estridente. Sobre esa base rítmica destaca la parte humana, las armonías de ukelele, de trompeta y de pianos sobre las que la voz de Sole nos cuenta historias que tienen que ver con el crudo contexto mundial de los tiempos que corren.

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Hay también declaraciones de principios como “Hemos venido a deshacerlo” y “Por el camino largo” en las que confirma sus ideas anti sistema que ya expresaba al unirse a iniciativas sociales como Fundación Robo. También hay temas con momentos de luminosa catarsis como “Hondo” y la estrella del disco: “Saetas en el aire”, incluso hay momentos de agradable afinidad pop que invitan al baile como en “Quise ser” y  “Peligroso criminal”. Sobre este tenor, vale la pena revisitar  otra de las grandes gemas de Le Parody fuera de su discografía: “Summer rain” producida en compañía de  Gizmo  Varillas y disponible en el Bandcamp de este último.

Al final, “Hondo” parece ser una colección de canciones muy personales e impredecibles. Un mundo personal lleno de cumbres y abismos interiores tan difíciles de interpretar como el arte de portada de Miguel Luque  y el mensaje cifrado de la contraportada.

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Esa historia a larga distancia, que comenzó con un e-mail en 2012 se trasladó al mundo real hace unos días, con un breve pero emotivo paso por las ciudades de Puebla y la Ciudad de México. Ahí, un pequeño grupo de asistentes pudimos presenciar parte de la energía de la española en directo.

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Al final, Hondo es una celebración por las alegrías del crecimiento, de la emoción por la intuición de cosas grandes por venir, por las alegrías de lo inesperado durante el  camino recorrido.

Y sobretodo, un agradecimiento al camino que se vislumbra entre escuchadores y ejecutante (como afirma Le Parody en el booklet de Hondo): “Gracias al futuro por los bailes que vendrán”.





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