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Aunque recomendamos ver Patti Smith: Dream Of Life en el formato más grande posible, digamos una sala cinematográfica, la realidad es que la calidad y la emotividad del documental exigen que lo veas en cualquier oportunidad que tengas, ya sea en un ciclo de cine o en una sola semana de exhibición dentro de Pitchfork TV, que es el caso de ésta entrada.

Patti Smith: Dream Of Life no es un documental convencional, la narración no sigue una línea recta y lo inconexo de las imágenes es lo que hace pensar en un sueño. Hay frases, escenas de ella en silencio, música, fotos y una miríada de detalles entre los que el espectador brinca entre años y países siguiendo a Patti Smith.

El director Steven Sebring realmente logra hacer algo diferente en vez de concentrarse en las usuales entrevistas y declaraciones de terceros para trazar la vida de Smith, presenta una especie de corriente de la conciencia, con estados de ánimo e ideas chocando una contra otra de manera interesante.

En esa línea de documentar, pero sin ataduras cronológicas y datos históricos, la vemos tomar fotografías con una vieja Polaroid, tocar la guitarra mientras sus gatos son la única audiencia, jugar con sus hijos y platicar con sus padres sobre los árboles que hay en su propiedad. Los pocos datos que obtenemos llegan a través de la misma Patti Smith, quien se muestra emotiva cuando habla de la influencia de Bob Dylan y su amor platónico hacia William Burroughs.

La vemos sumamente sentimental cuando muestra su vestido preferido de cuando era niña, la ropa de bebé de su hijo o la pequeña urna persa donde conserva parte de las cenizas de su amigo Robert Mapplethorpe; pero también es graciosa cuando habla sobre sus años como residente del Hotel Chelsea, las primeras presentaciones en el CBGB’s y su primera guitarra, un regalo de Sam Shepard que tuvo la fortuna de ser afinada por todos los grandes músicos de su época.

No es una biografía común, no hay grandes datos históricos, pero si grandes descubrimientos sobre lo que añora, ansía, extraña y la nutren como artista, razones por las que ella misma piensa en la película como Don’t Look Back 2 (el documental sobre una gira de Bob Dylan).





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