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Grato fue descubrir que una trompeta con trío bajo / batería / teclado y sonidos electrónicos tengan la capacidad de poner a brincar a la gente igual o mejor a como lo haría una banda con guitarras eléctricas.

Esa fue la moraleja a la que un servidor llegó luego de haber asistido con nuestro editor Pedro Escobar a escuchar a los tapatíos San Juan Project.

La agrupación cerró un show en donde participaron otras tres bandas: Zeus versus Atlas, Sierra Leon y mis paisanos de tierras poblanas Marion.

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El evento tuvo una recepción un tanto fría con las tres primeras bandas, se notaba que los asistentes esperaban escuchar al proyecto San Juan, cuyo frontman, un simpático gordito barbudo, comenzó rapeando unas frases para abrir paso a su trompeta.

Las frases musicales que tocó tienen sin duda un aire a jazz, obvio el género es evocado inmediatamente por la presencia de un trío jazzero electrificado: un contrabajo eléctrico, el teclado y la batería. El nivel técnico del trompetista es notable, no es fácil tocar ese instrumento por lo que escasean sus buenos ejecutantes y causa gran satisfacción cuando se puede escuchar a uno.

El baterista toco perfectamente sincronizado con el beat electrónico que enviaba la laptop operada por el tecladista y el bajista apoyaba con frases con atractivos grooves.

La gente se animó bastante con la música, hubo algo de distintos géneros, por ahí se sentía el disco setentero, el swing, latin-jazz, tropical y hasta la frase principal de “La Marcha imperial” de John Williams.

Evidentemente hubo algo que no me termina de convencer y es el hecho de que la banda tenga que estar todo el tiempo amarrada a un mismo tempo.

Los seres humanos por naturaleza, debido a nuestras pulsaciones cardiacas, pasamos por distintos beats a lo largo de una jornada, automáticamente esto se refleja en nuestras expresiones artísticas y la música es claro ejemplo.

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Una banda como San Juan Project no debería estar encadenada a un pulso constante, su capacidad técnica e influencia jazzistica les permite, o más bien exige que jueguen con el pulso. Eso hubiera sido una diferencia entre calentar el ambiente y hacerlo explotar. Me quede esperando el boom.

En fin, supongo que también es consecuencia de no querer alejarse demasiado del género electrónico que actualmente gobierna con puño de hierro la música popular.

Desde luego con esto no quiero desanimar a los lectores a que busquen más de esta propuesta musical que con todo y su rigidez de tiempo, no dejan de proponer algo que sale del común denominador en la música independiente.

 





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