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Texto por: Fernando García
Fotos por: Epic Records

Hace más de diez años, en 1997, Benjamin Scott Folds encontraría un modelo de álbum que con el pasar de los años le daría y le quitaría todo: Whatever and Ever Amen.


Es un álbum narrativo, quejumbroso y melancólico. En un disco de Folds, ya sea con su antigua banda Ben Folds Five o en su carrera como solista, hallaremos canciones dedicadas a personajes en situaciones complicadas, en la mitad de predicamentos; usualmente historias epifánicas; ligeros atisbos de realidades que con la imaginación tenemos que completar.

Folds también obedece a ese instinto del rock que a veces quisiera gritar y pararse frente al micrófono de un supermercado para decir un par de verdades acerca de su país. Evadiendo ser pretencioso, abarca lo político y social junto a las cosas más elementales: abandonos amorosos llenos de rabia y humor negro; la reivindicación del nerd que se vuelve contra sus ex–compañeros de secundaria. Algo inesperado es que Folds, siendo un artista muy preocupado por la melodía, no haya llenado sus discos con canciones de amor; cuando aparecen suelen venir de la mano de colaboradores: su ex esposa Anna Goodman o Darren Jessee, baterista de Ben Folds Five.



Estas baladas pueden calificarse de varias formas pero “típicas” no sería el adjetivo adecuado: Magic es un réquiem pop con una letra digna de mirarse de cerca: “You are the magic that holds the sky from the ground” (The Unathorized Biography of Reinhold Meissner, 1999)
Ben Folds no se reinventa y a la vez hace siempre canciones muy particulares. Los suyos son discos fáciles de escuchar superficialmente y me parece que es por esa razón que se han alejado de agrado de los críticos; hay mucha profundidad en las letras de Folds escondida en las palabras más comunes. Es esto a lo que me refiero cuando digo que este modelo le dio y le quito todo; le dio la posibilidad de expresarse como necesitaba pero también hizo de sus discos una puerta falsa, que usualmente abrimos y cerramos sin ver todo lo que hay dentro del cuarto.
Probar mi punto acerca de que Folds sigue un modelo implicaría nombrar cada canción y clasificarla; sería inútil.


Además, reconoceríamos como muchos lo hacemos con nuestras bandas favoritas, ciertos patrones de composición que no son más curiosos que placenteros. Un ejemplo claro serían las canciones iníciales de cualquier disco de Interpol hasta ahora. Será mejor hablar de canciones que puedan despertar la curiosidad: Kalamazoo es cantada por un hombre en el patio de su casa mientras recuerda a una mujer. En esta canción temprana de Folds, aparecerán las características esenciales de su trabajo. “There’s an old joke I’ve just made up / How many of me would it take to screw up your life?” Un sentimentalismo que se escuda en el humor por un momento para después venir con alguna imagen más directa: “your place on the map is fading away/ must have been lost in more than one way”. Fue escrita en 1990.

Kylie from Connecticut es la historia de una mujer que recibe la llamada de su verdadero amor tras 35 años de estar casada con otro hombre; ella no contesta aún. No sabemos nada más. Todo será contado desde Kylie, quien empieza a dudar y a recordar. Una balada poderosa; un vistazo a esta mujer que enamorada no atina a tomar una decisión y lo último que sabemos es que cierra los ojos con el dramatismo de los recuerdos. Viene en Way To Normal, 2008.
El nuevo disco tiene ese tipo de canciones que mencioné al inicio; tristemente, esta vez los contrastes entre canciones son más fuertes. Free Cofee es una mala canción apoyada más en el uso de un pedal de distorsión en un piano acústico que en su composición. Las demás conservan un perfil bajo salvo You Don’t Know Me donde lo acompaña la niña genio Regina Spektor; Effington donde los dioses se burlan de nosotros y nuestros equipos de futbol; la ya mencionada Kylie From Connecticut; Cologne que trata un rompimiento e Hiroshima que es muy simple pero no menos divertida y completa. Como disco, mejoraría mucho si se le quitaran algunas canciones.


Quizás con Way To Normal, Folds ha entrado a la zona de hacer discos para fans. Sin embargo, su don para la melodía y humor característico no lo dejaran pasar desapercibido por nuevos escuchas.

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