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La llama del calor latino llegó a su fin. Un paro cardiaco, el culpable; la victima, Eddie Guerrero. Luchador nacido en cuna luchística, amamantado por las llaves y criado por los lances y vuelos, ha alzado este último para nunca más caer. La plancha sapito ha despegado… hacia otras alturas.

Hablar de los guerrero, es hablar de lucha libre, hablar de Eddie Guerrero, es hablar de la mezcla del wrestling y la “lucha libre”, Eddie sin duda supo combinar la lucha clásica con la moderna.

El gusanito de la lucha libre lo tenía ya implantado en los genes, genética ya desarrollada y heredada por su padre, el “Ave de las tempestades” el gran Gory Guerrero, moldeador de llaves, cerrajero del cuerpo.

Sus primeros pasos los dio arriba de un ring, y vio la luz por primera vez en Ciudad Juárez Chihuahua en 1967, desde muy pequeño su familia se instaló en El Paso, Texas; en donde aprendió el arte del catch. Que mejor maestro que su padre.

20 años de su vida, fueron los que necesitó para debutar profesionalmente. Regresó al país que lo vio nacer para instalarse en la empresa más importante que ha dado la lucha libre mexicana, la EMLL, quien le otorgaba el nombre y equipo de Mascara Mágica, por más de 5 años desarrolló el personaje y la técnica, para ir al otro lado del mundo. Japón.

La New Japan Pro Wrestling lo arropa, como un muchacho huérfano en busca de alimento y hogar, la empresa nipona lo envuelve en su albergue. Pero la magia y la mascara no hacen el viaje. Se quedan en México.

Ahora Eddie se convierte en Black Tiger II, y lucha por el país del sol naciente por más de 9 meses. 9 meses es el tiempo que tarda en desarrollarse un feto, 9 meses es lo que tarda en desarrollarse una vida. Y 9 meses es el tiempo que le costó hacer una gran amistad con el wolverine canadiense Chris Benoit.Por azares del destino, más tarde se encontrarían en otras empresas, como compañeros y como rivales, más tarde se encontrarían en otro mundo, para seguir luchando eternamente.

Eddie regresa de esa aventura llamada Japón. La AAA nace, y con ella muchas estrellas, algunas más se consolidan y llegan a brillar con luz propia. Esa luz que solo los astros tienen y que pueden ser vistos más allá de nuestras fronteras. Nombres: Rey Misterio Jr. y Eddie Guerrero.

En AAA renace “la pareja atómica” El Hijo del Santo y Eddie Guerrero pero en versión Jr, para revivir las hazañas de sus padres;, mas no logran siquiera acoplarse como dueto, el paquete es muy grande y los egos estallan, aquí para superar a los padres, no hay que hacer lo que ellos hicieron, hay que tomar el mismo camino pero en ruta diferente. Eddie y el Hijo del Santo se separan.

Arthur Barr alias Love Machine se topa en el camino de Guerrero y hacen una mancuerna de lujo “la pareja del terror”, para después formar la facción más temida de AAA “los Gringos locos”, con un estilo de lucha impresionante. Eddie tiene las bases simples y llanas de la lucha olímpica y grecorromana, además de ser llamado por Arturo “el rudo” Rivera como “el maestro del Suplex”.
Eddie y Arthur pierden su cabellera en el primer pago por evento de la Unión Americana ante Octagon y el Hijo del Santo. Sucumbe al menos una vez en el deporte del toma y daca (déjate hacer para que me puedas hacer) dejando su cabellera en la lona. Circo, maroma y teatro, ironías de la vida, Eddie perdiendo gana una plaza allá en el país de los sueños.

AL OTRO LADO DEL RÍO.

Guerrero alcanza el sueño americano. La primera empresa que tiene al mexicano fichado es la ECW, histórica empresa, ahora unificada por el monopolio WWE, la cual se caracterizaba por su lucha violenta y la urbanidad de sus plazas. Los barrios bajos de E.U. se unían para levantar el grito desesperado de la lucha extrema. En honor a su amigo Love Machine adopta la plancha del sapito. Ar Barr ha muerto, dejándole un legado a su amigo, el movimiento de sus triunfos.

El estereotipo latino se hace presente, Eddie simplemente se convierte en eso, y emigra a la segunda empresa más importante de la década de los 90’s, la WCW. Voto Latino es un himno en contra de los americanos, los portavoces: Molotov, y Eddie es nuestra representación en el país del Tío Sam, pero lamentablemente no se le dan oportunidades de sobresalir, simplemente por ser mexicano. “Voto latino, de entre las masas, voto latino para la igualdad de razas”.

El racismo institucional y deportivo se hace presente. Pero a pesar de eso en su cintura lleva el Campeonato Crucero y representa una nación que no tiene ninguna empatia con él, es el campeón de los Estados Unidos.

EN LAS GRANDES LIGAS

WWE le abre las puertas al autonombrado “Calor Latino”. La empresa de mayor renombre dentro del entretenimiento deportivo en el mundo, ahora tiene en sus filas al guerrero mexicano.“Lie, Cheat, Steal”, es el lema que identifica a Eddie; “mentir, engañar, robar”. Se reafirma el estereotipo, así como sus miles de compatriotas que aspiran al sueño americano, mintiendo, engañando e incluso robando.

El “Latino Heat” no discrimina, a pesar de ser atacado por su nacionalidad, el agarra parejo, desde la “mamacita” Chyna (con quien tuvo un romance debajo del ring) hasta los mastodontes americanos, claro sin menospreciar a los luchadores de menor peso que él, los llamados cruceros.

WWE se convierte en su casa, Eddie se convierte en una carta fuerte de la empresa, poco a poco el público lo va queriendo, y se da cuenta de su calidad luchística. Obtiene varios títulos como el de parejas en 3 ocasiones, a lado de su sobrino El Chavo Guerrero, Tajiri y Rey Misterio. El campeonato Intercontinental, el campeonato Europeo y nuevamente el campeonato de los Estados Unidos, adornan su cintura. Pero el oro tenía que tocar su puerta…al menos una vez en su carrera.

NO WAY OUT, EL ORO PARA EDDIE.

Fue el 15 de Febrero de 2004 cuando Eddie Guerrero entró al ring con la mínima posibilidad de adjudicarse el campeonato más importante del circuito estadounidense. Enfrente tenia a Brock Lesnar, una masa musculosa de 129 kilos y casi dos metros de estatura, quien ahora es el actual campeón de la UFC en la categoría de los pesados.

Todos los pronósticos le desfavorecían, pero a pesar de eso, Eddie fue el primer mexicano campeón en E.U.; la bandera mexicana abrazaba a Eddie. La personalidad de anti-héroe de Eddie lo catapulto a la cima de la popularidad gracias a sus rutinas que le fascinaban al público, como la de darle una silla a su rival cuando el réferi no estaba viendo, para luego fingir que lo habían noqueado y así, astutamente conseguir la descalificación de su contrario.

Pero estas trampas no durarían mucho. El 13 de noviembre de 2005 fue su última lucha, lucha que no pudo ganar, el corazón le fallo, y sus demonios le ganaron en dos al hilo; Eddie murió de una insuficiencia cardiaca, seguramente causada por sus años de abuso de medicamentos, drogas y alcohol.

Cuando uno veía a Eddie Guerrero arriba de un ring, podía observar la absoluta seriedad con la que practicaba su disciplina. Sobriedad en la ejecución, pero al mismo tiempo, efectividad y sobre todo espontaneidad.

Guerrero sabía despertar en el aficionado la emoción por que cada movimiento suyo era como la expresión de un sentimiento, como el pequeño verso de un poema total, en el que la naturalidad y la técnica brillaban con luz propia iluminando al publico que se gratificaba y conmovía en cada una de sus ejecuciones. Murió el hombre y nació la leyenda. ¡Viva la Raza!





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